Zidane vuelve a tirar de su receta mágica

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Zidane salió reforzado del Parque de los Príncipes. Por su alineación y planteamiento del partido frente al PSG. Zidane tiró de lógica y de su receta mágica.  No arriesgó ni con Modric ni con Kroos. No le tembló el pulso de dejar a Bale en el banquillo. También a Isco. Alineó al equipo que debía sacar. Jugaron los que se lo merecen. Los que mejor están. Solo Benzema deja de confirmar esta regla.

Zizou es consciente de los recursos que tiene. Todos los futbolistas tienen su espacio y tiempo. Jueguen de inicio o durante el partido. Como hiciera el curso pasado echó mano del amplio fondo de armario del que dispone. Y los jugadores respondieron. Y en París volvió a suceder. Kovacic, Lucas Vázquez y Marco Asensio salieron a la palestra en la primera gran final de la temporada. Lo hicieron a un gran nivel. Gran partido el suyo. Mientras, Modric, Kroos, Bale e Isco se quedaron en el banquillo. Menos el croata los otros tres sumaron con los minutos que tuvieron.

Esa es la cuestión. Y el éxito de la receta de Zidane. Aunque se obceque con mantener a Benzema en el once. El delantero hizo un buen partido. Se asoció, presionó, pero sigue con el gatillo atascado. Tuvo dos ocasiones clarísimas y las pifió. Sobre todo, la segunda. Cierto que en la primera, el pie salvador de Areola fue determinante. Acierto del guardameta del PSG.

La meritocracia, clave en la receta de Zizou

Zizou acalló a sus críticos. Que le tachan de alineador y dudan de su capacidad como entrenador. Particularmente, le achaco su tardanza en realizar las sustituciones en los partidos. Ante el PSG los hizo en el momento idóneo. Un Zidane al que no valoran sus logros. Lo achacan al gran nivel de la plantilla blanca. La BBC ya no es innegociable para él. En el Real Madrid se ha instalado la meritocracia. Solo queda el reducto de Benzema para anular definitivamente la dedocracia.

Zidane preparó y planteó el partido a conciencia.  Sorprendió con la presión arriba al PSG desde el primer minuto. Se vio a un equipo muy ordenado y solidario. Sobresaliente en defensa. En ataque pudo haberlo hecho mucho mejor. Cierto que hubo tres palos y dos paradones de Areola. Pero jugando con superioridad tuvo al PSG a su merced y no lo cristalizó en el marcador. Pudo haberle hecho un siete. Metido una goleada de escándalo. Faltó precisión en el último pase. Y algunos jugadores se cegaron en buscar su gol.

Zidane volvió a ilusionar al madridismo. Además, dejó su tarjeta al jeque al PSG y Les Bleus. A buen seguro que desde los despachos del club parisino y la selección gala seguirán concienzudamente la trayectoria del Real Madrid en la Champions League. A la espera de acontecimientos.

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