Zidane, la elegancia del fútbol en los banquillos

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Zinedine Zidane sigue dejando detalles de su calidad futbolística en cada entrenamiento y demuestra que no ha perdido ningún ápice de la gran estrella mundial que fue.

Los jugadores del primer equipo llegan a Valdebebas, como cada lunes, para preparar sus compromisos ligueros del fin de semana. La plantilla sabe que en cuanto pise el campo de entrenamiento va a poder disfrutar de la clase y  la magia del técnico galo. ¿A quién no le gustaría empezar así la semana?

Quizás, Zidane, que muestra siempre su lado más humilde, piense que el gusto es suyo al poder contar con un plantel como el del Real Madrid, donde la excelencia y profesionalidad rebosa a raudales. Desde que llegara al primer equipo, en enero de este año e instaurara su rutina de trabajo, los éxitos no tardaron en llegar. El club blanco es hoy un grupo unido donde los haya. Todos los jugadores son igual de importantes, desde Rubén Yánez hasta Cristiano Ronaldo. Todos y cada uno profesan un profundo respeto y admiración hacia su míster.

Además, Zidane siempre se muestra accesible con la prensa y no rehúsa responder a ninguna pregunta. Es más, en estas ocasiones es cuando destapa el bote de sus esencias y enseña su gran clase, tanto dentro como fuera del terreno del juego.

 

Humildad y sacrificio

Toques, controles, espuelas, pases con efectos, tiros a la escuadra y mucho orden táctico. Esta es la carta de presentación que nos deja el entrenador madridista en cada entrenamiento. Sin ninguna duda, está para seguir jugando en el alto nivel y deleitar a los espectadores con su manera de ver y disfrutar del balón. Posee un especial mimo del cuero y unas ganas innatas por seguir mejorando y aprendiendo. Además, suele ser el primero en hacer todos los ejercicios con balón y físico y a la hora de la carrera continua, se sitúa dentro del grupo como un jugador más. Podríamos estar hablando de un míster que cumple una doble función: entrenador-jugador, lástima que pusiera fin a su carrera tan joven.

Su relación con el equipo es más parecida a la de un amigo o compañero que a la de un jefe. Incluso con los más jóvenes y compatriotas como Benzema y Varane se comporta como un padre, guiándoles hacia el camino que deben seguir. Otro punto a su favor es su capacidad de mentalizar y hacer creer a todos los jugadores que son importantes dentro de la plantilla. Los ejemplos más claros los tenemos en Lucas Vázquez, Asensio, Morata y Nacho. No juegan todos los días, pero cuando les toca defender el escudo del Madrid son los primeros en luchar y en correr detrás del balón. Los resultados hablan por sí solos.

La leyenda de Zidane es una realidad. Ha regalado a todos los madridistas algunos de los hitos más importantes de la historia del club y continúa escribiendo grandes capítulos para el Museo del Bernabéu.

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