Tanto a titulares como a suplentes les molesta la Liga

0
334
Twitter

El día del metatarso de Neymar se cerraba con un encuentro de Liga en Corneprat. Esto de jugar al fútbol contra equipos del país parece estorbar al Real Madrid. Los blancos, titulares y suplentes, tienen la cabeza en París. Lo que queda de temporada se va a hacer muy larga, pase lo que pase en la capital francesa. Sin nada que jugarse en la Liga, los encuentros de la misma estorban. Si pasamos en la Liga de Campeones será un avance a la casilla de la siguiente eliminatoria y todo lo que ocurra entre partido y partido será una cuestión molesta.

Sin el oropel continental, vestirse de corto, correr y sudar no es un buen plan. Si se cae, mejor ni pensarlo. Lo lamentable es que, como dijo Di Stéfano, la camiseta del Madrid se puede manchar de barro o sangre, pero nunca de vergüenza. En el campo espanyolista se estuvo cerca de lo segundo. Fue un equipo, sin alma, sin corazón, sin espíritu, sin nada.

Zidane volvió a jugar a ser entrenador, o quizá alineador. Recuperó un mes después a Achraf para la banda derecha y situó a Nacho de lateral izquierdo. El chico ha jugado en un par de semanas de todo. Lo peor es el mensaje hacia Theo, que tras tres encuentros necesita descansar. Por delante, con Casemiro enfermo y Cristiano en Madrid, el invento dibujaba un doble pivote (Llorente y Kovacic), un trío de mediaspuntas (Lucas, Isco y Asensio) y Bale de ariete. Con el tiempo y los cambios el francés pasó por el 4-3-3 con la entrada de Benzema por Isco y Ceballos por Bale. El equipo acabó con un 4-4-2 con Mayoral jugando escasamente cuatro minutos.

Atacar poco, mal y cada vez menos

Les cuento todas estas cosas porque del partido poco se puede decir. El Madrid atacó poco, mal y cada vez menos. El Espanyol se fue entonando hasta conseguir una merecida victoria. El segundo tiempo fue netamente suyo. Podríamos protestar por el penalti de Víctor Sánchez, que detuvo un tiro con las manos de Bale, pero también puede que hasta en dos ocasiones los jueces de línea abortaran con su banderín jugadas legales de los locales.

El partido de Bale fue raro. Empezó rematando de cabeza a bocajarro, pero Diego López estaba bien ubicado en el primer palo. Luego, cuando caía a la banda izquierda, se quedó corto en sus centros en más de dos y tres ocasiones. El primer tiempo, al peso, fue blanco. Anoten un centro envenenado de Isco y un remate picado de cabeza de Varane. En nuestro campo, el francés podaba las contras pericas, una manera de resarcirse del susto que dio al regalar una salida de balón a La Roca Sánchez que Gerard Moreno no elevó a la categoría de gol.

Un Madrid desdibujado

La segunda parte ya dijimos que fue para los locales, de cabo a rabo. Sergio García empezó a darle trabajo a Keylor y Darder probó el larguero blanco. El Madrid desaprovechaba de mala manera sus pocas actuaciones dignas de mención. Por ejemplo, un robo de Lucas Vázquez lo dejó en nada Isco. O un eslalon de Kovacic lo mandó a llas nubes Bale.

En el último cuarto de hora el Madrid se desdibujó con los cambios en la banda y en el campo. Sergio Ramos subió en busca del gol de la victoria y lo que llegó fue el gol de Gerard. El delantero perico lo intentó en el 77 con un cabezazo que buscaba el contrapié a Navas. Su compañero de vanguardia, Sergio García, lo probó un minuto después desde la frontal. Al final, en el descuento, entre ambos pillaron al Madrid en una contra para hacer el triplete del Espanyol esta temporada. Atlético (Liga), Barcelona (Copa) y Real Madrid han caído en su casa. Las buenas sensaciones de los últimos partidos blancos quedaron congeladas en un gélido partido en Corneprat.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here