Sergio Ramos tumba al Nápoles en otra de sus camas

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Una vez más, la providencial irrupción de Sergio Ramos salvó una papeleta con peor pinta que la de Warren Beatty en los Oscar. El de Camas (Sevilla) fue, de nuevo, decisivo. Dos soberbios testarazos suyos al comienzo de la segunda parte (50´ y 56´), ambos desde el córner y a balón de parado, noquearon al Nápoles, hasta entonces dominante gracias a la pésima disposición táctica del Real Madrid y sus nulos recursos para tapar el boquete abierto entre Casemiro y los centrales, sobre la franja de Carvajal.

Saltaron al espeso San Paolo los de Maurizio Sarri con fe infinita y lanzados al ataque según su código de fútbol desenfadado, como si se conjuntaran once atrevidos adolescentes, que despreciaran cualquier precaución. Paradójicamente, estos italianos practican un juego alegre, vistoso, pero muy flojo en defensa y sin consistencia (opina el 57% en nuestra encuesta).

Sin embargo, les fue bien, hasta que se registraron las dos terminales acciones, casi consecutivas, del de Camas (Ramos for president, “sí” o “por supuesto que sí”, lo aclama el 100% de la afición) al que la UEFA birla el doblete sin motivo, por mucho que el rebote sobre Mertens parezca decisivo para batir a Reina en su segundo gol.

Ya en los tres primeros minutos llegaron tres veces los napolitanos, impulsados por las carencias en el cierre del Real Madrid, que salió (erróneamente, según el 75% de los aficionados) con un 4-3-3 que dejaba perdido a Modric, ausente a Kroos y desamparado a Casemiro, sobre quien siempre se desataban varios jugadores contrarios, a sus anchas. Y, claro, tal vez el chico posea otros dones, pero no el de la bilocación.

Así, lanzaron Insigne (13´) y Hamsic (16´). Por ahí se cuela Insigne (34´). Y así cayó el gol de Mertens (23´), correteando por ese pasillo en una larga pared con Hamsic que le deja solo ante Navas para cruzar sin oposición. Todavía en el 27´volvió a disparar Insigne, en la misma zona. Y durante el tiempo de incertidumbre, con 1-0, Mertens está a punto de aprovechar un balón suelto que le cae en el área, pero da en el palo. Poco después, es Hamsic, sin aire, el que ve tan bueno el balón que lo envía a los cielos.

 

Un gran sector del madridismo reclama mejor juego

El Madrid también tuvo las suyas. En el 28´Cristiano desperdicia una magnífica tirando a la cepa del poste con Koulibaly y Reina a sus pies. Hacia el 10´, el portugués y Benzema se estorban saltando juntos para rematar la que cuelga Bale. En el lance, se evidencia que sobra uno.

Y sobra uno, también, en las alineaciones de Zidane (¿o Florentino?) porque el Real Madrid necesita mejorar su juego (así lo corrobora el 93% de los madridistas) y con tres delanteros que solo se activan cuando atisban el gol, no hay manera de armar buen fútbol. Goles, sí. Y triunfos. Y copas… pero un gran sector del madridismo demanda, además, buen juego.

Anoche, por ejemplo, con Isco o James y Modric junto al desbaratado Casemiro posiblemente habría bastado para anular tanta arremetida de los napolitanos, a pesar del set (6-2) que se han llevado de la eliminatoria. Y tampoco, por otra parte, ni Cristiano ni Bale andan finos, como delata el resultado, a mérito del de Camas y consumado por Morata (90´).

Si en cuartos toca un ogro, Juventus o Bayern, incluso el Atlético de Madrid (al que el 73% prefiere no enfrentarse), mejor sería plantarse con un equipo compacto, en lugar de fiar la empresa solo a la voracidad depredadora de la declinante BBC.

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