Lección en Ipurua del sabio Zidane y su apóstol Benzema

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Benzema sabio
Benzema sabio

“Cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo” dice un proverbio árabe. Muchos parecen mirar el dedo, el próximo partido. Zidane, no. Zidane sabe que la temporada es larga y que el examen (la luna) se define en abril y mayo. Por eso confía en toda su plantilla, pese a la que está cayendo. Por eso, desde el Mundialito, está dosificando a sus piezas. Ha vivido in situ cómo ha llegado el equipo en las últimas temporadas a la parte final de la temporada y no quiere que vuelva a ocurrir.

Al técnico blanco no le duelen prendas en dejar en Madrid a Cristiano O sentar en el banquillo a Carvajal, Marcelo, Kroos e Isco. Por eso, ante el partido del próximo martes, ante el Nápoles, jugó con su fondo de armario. En unas demarcaciones por obligación -sanciones a Bale y Morata-, en otras para lanzar un mensaje a la plantilla: lo que se consiga o no será labor de todos.

Los últimos partidos han sido de mucho sufrimiento. Mucho desgaste con el equipo desenchufado al principio de cada partido o por eventos como el cruce de cables de Bale. Partidos en el que el Madrid tiró de casta, a veces con éxito como Villarreal o ante Las Palmas. En otras ocasiones no llegó el resultado, como en Mestalla.

 

Sentenciado en media hora

El Madrid salió en Ipurua con el mono de trabajo y con las ganas de sentenciar pronto. Especialmente señalados estaban Keylor Navas y Karim Benzema. El primero no pudo dejar la puerta a cero. Con el partido ya decidido, 0-4 en el marcador, no tuvo culpa alguna de que Rubén Peña rematara con la espalda un centro de Pedro León. El debe del gol fue más para Danilo, que no vio al eibarrés a su espalda.

El francés estuvo especialmente activo. Ya en el primer minuto tuvo la ocasión de abrir el marcador, pero Dos Santos reaccionó pronto. Karim actuó más de ‘9’ que nunca sin dejar de hacer una de las cosas que mejor sabe, que es caer a la banda. Precisamente por las bandas, aunque con la nula participación de los laterales en la primera parte, llegaron los primeros goles. A los 14 minutos, por la izquierda trenzaron James y Asensio una buena combinación que terminó con un centro al segundo palo. Benzema puso a prueba a Yoel, que le dio una segunda oportunidad que no erró..

Por la otra banda, por la derecha, llegó el segundo. Una falta botada por James que Benzema punteó en el área pequeña. La zaga armera contribuyó con una pasmosa quietud. Era el minuto 25 y cuatro después el colombiano y el francés se intercambiaron los papeles. Benzema se metió en el carril del 8 y puso un balón al que James llegó con dificultades pero que pudo cruzar al palo contrario de Yoel. Del Eibar no había noticias.

 

Premios para James y Asensio

Benzema marcó dos goles y pudieron ser más. Antes de irse al descanso pudo llegar el hat-trick, de la misma forma que Asensio gozó de un par de oportunidades para lograr su merecido tanto. Al inicio de la segunda parte el francés volvió a rondar el gol, pero no sabemos si lo que intentó fue un tiro o un centro. La cuestión es que el balón se paseó por el área pequeña. El último servicio de Karim llegó en el minuto 60 al lanzar a Asensio en una contra.  El extremo partió del campo blanco hasta al área armera. Generoso, asistió a James, pero el colombiano se encontró con el poste. El gol debía premiar al mallorquín y así fue.

Como esperan partidos de aúpa de aquí al final de temporada hay que estar en todos los detalles. Por eso Casemiro forzó su quinta amarilla para cumplir la sanción ante el Betis. Zidane empezó a mover el banquillo en la última media hora. El primero en ingresar fue Mariano. El hispano-dominicano salió con el hambre de siempre y sólo un fuera de juego mal pitado frustró su objetivo. Luego Kovacic suplió a un Modric que se llevó la ovación de Ipurua. En el minuto 72 el Eibar consiguió su primer gol en casa ante el Madrid tras tres partidos. Los últimos minutos transcurrieron con los armeros buscando un mayor premio.

Si hay alguien que confía en la totalidad de esta plantilla y en el papel de cada uno es Zidane. Es evidente que la versión que saltó a Ipurua es más solidaria que la hipotecada a la BBC. Pero ya lo dijo Sergio Ramos, si hay alguien que se ha ganado “el derecho a no correr es el de los 60 goles“. Es la versión actual de lo que en su tiempo le dijo Zamorano a Laudrup, que él corría la parte del danés. El chileno se hinchó a marcar goles salidos de la cabeza y las botas del danés. El equipo lo agradeció.

 

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