Algún pseudoperiodista culé se atreve a hablar de robo

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La Liga se ha acabado. La ha ganado el Barcelona. Algunos aficionados culés lo celebraron en Canaletas. Debe ser porque les puede dar un ataque de dignidad cuando tengan que celebrar la Copa del Rey… siempre que se la ganen al Alavés. Lo mismo su único título este año es haber ganado en el Bernabéu 2-3 en el último minuto. Y algún pseudoperiodista lo celebrará como una Champions.

Que los aficionados hagan esto tiene un pase. Lo que no lo tiene es que gente que se hace llamar periodista tergiverse la historia. Y eso es lo que un tal Lluís Mascaró ha hecho en el Sport. “La noche que intentaron robarle LaLiga al Barça” es la perla que ha escrito. No se le puede discutir que el árbitro estuvo mal en muchas acciones, porque es malo (es el mismo que se comió el gol del Barcelona en el Villamarín). Pero no es de recibo sólo escribir sobre las que te perjudican y no citar ninguna, repetimos NINGUNA, de las que te beneficiaron.

Porque no dedica ni un párrafo ni una línea ni una mención al penalti de Umtiti a Cristiano en el minuto 2. No en el minuto 80, sino en el 2. Cierto es que luego hay que marcar el penalti, pero eso sí es una jugada capital. Tampoco nada del agarrón de Busquets a Sergio Ramos en la segunda parte. En la prensa de Madrid nadie habla de robo.

 

El primer perjudicado, el Madrid

Mención aparte merece Andújar Oliver. Ya son varias las ocasiones que se le oye decir eso de que “hay contacto pero no lo suficiente”. Que te den un puntapié en el gemelo debe ser doloroso. Tampoco creo que Cristiano fuera tan tonto para tirarse cuando se quedaba solo ante Ter Stegen. Pero bueno, tampoco se puede esperar mucho de un colegido que no fue ni internacional y le hizo famoso su rabillo del ojo.

Al Real Madrid le ocurrió ante el Barcelona lo mismo que contra el Bayern, que el árbitro estuvo rematadamente mal, con equivocaciones hacia los dos lados. Incluso su asistente se comió varios fueras de juego blancos que no pitó. Pero el primer perjudicado con una decisión arbitral fue el equipo blanco.

Por ello es triste leer párrafos como “Y con su fútbol invalidó la vergüenza de un arbitraje claramente manipulado a favor del Madrid. Como toda la temporada…“. Por eso las estadísticas de penaltis en contra y expulsiones propias en Liga son tan favorables al Barcelona. En cambio en Champions, el Barcelona era el equipo que llegó a cuartos con más tarjetas y uno de los que más faltas comete. A lo mejor es que en Europa sí que no tiene la suerte que tiene en la Liga.  Por cierto, ni un ápice de autocrítica sobre como el gran Barcelona se dejó empatar un partido en superioridad.

 

El dragón blanco

Eso sí, le agradecemos los madridistas que nos compare con un dragón (“El Barça luchó como un Sant Jordi contra el dragón”). Lo llevábamos en la camiseta de la 14-15 y tranquilamente podría ser el símbolo de un equipo que demostró que con diez es capaz de empatar contra todo un Barcelona que fue arriconado en superioridad. De paso le demostramos al Bayern que se puede seguir jugando con diez y jugar para ganar, como el año pasado hicimos en el Camp Nou. Que no se equivoquen en Barcelona. Es cierto que Messi es mucho Messi, pero ayer ganaron porque el Real Madrid quiso, en inferioridad, ganar un partido cuando le bastaba ya con el empate.

En una cosa tiene razón el señor Mascaró “vale más honor que vergüenza”. El Madrid tuvo ambas cosas, algo de lo que adolece este articulista.

También patina y de lo lindo el señor Francesc Aguilar en el Mundo Deportivo. Querer comparar los aplausos de Neymar al árbitro con los de Sergio Ramos a Piqué es rizar el rizo. Al menos el señor Aguilar reconoce el tonto penalti de Umtiti. Por último, si él disfruta más con una victoria masoquista en el último minuto -y en un partido que pudo acabar con cualquier de los tres resultados y todos hubieran sido justos- que con otras victorias históricas, como el 2-6 por ejemplo, ya es una cuestión de gustos.

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