Un Madrid con personalidad superó el jarro de agua fría

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Personalidad. Eso es lo que tuvo el Real Madrid ante el Nápoles. El equipo blanco salió a por el partido, se le torció, reaccionó y viaja a Nápoles con un resultado bastante bueno para lo que pudo haber sido. El equipo italiano demostró ser valiente, buscar las cosquillas a los de Zidane en la salida del balón, pero que también debe darse por contento por un resultado que pudo ser peor. Por momentos se mascó la goleada.

El Madrid salió como debería salir en todos los partidos. Yendo a por el encuentro. Con un Benzema enchufado desde el saque inicial, dispuesto a callar bocas y demostrar que por algo es el quinto goleador histórico de la Champions. A los 30 segundos pudo anotar en una buena jugada de Cristiano. Por cierto, el luso debe tener un capítulo aparte. El portugués hizo un buen partido en lo que respecta al juego, pero un encuentro nefasto de cara al gol. Por ello terminó con cara de pocos amigos. Gozó de dos ocasiones que mandó a las nubes.

Otro capítulo se lo debe llevar Navas y la defensa. El costarricense, que en Pamplona estuvo bien, no tuvo su día. El Nápoles, muy vertical, aprovechó su primera ocasión. Insigne se coló entre los dos zagueros y desde el medio campo blanco ajustó el balón el palo de un Navas descolocado y lento de reacción.

 

Benzema desatado

El Madrid no se vino abajo, colgado de un Benzema desatado. El francés quería marcar por cuarto partido consecutivo en la Champions. Pudo empatar con un cabezazo cruzado que se le fue. Luego sí logró alojar en las mallas un espectacular servicio de Carvajal con el exterior. No fue un remate limpio, pero se aprovechó de que ni Albiol ni Reina estuvieron acertados. Es incomprensible que un central de la talla métrica del español se coma un centro así. O que el portero viva bajo palos. Era el minuto 18 y el susto estaba rápidamente neutralizado.

Tocaba entonces empezar a poner tierra de por medio. Ambos conjuntos se buscaban arriba. El Nápoles demostraba su peligrosidad en las contras. El Madrid debía elaborar más. A la media hora Cristiano se llenó de balón y no pudo finiquitar una buena jugada iniciada por Benzema, continuada por Modric y finalizada por CR7. A poco del descanso nuevamente Benzema pudo encontrar la portería en un centro de su socio portugués, pero Reina le achicó el espacio y el balón terminó en el palo.

 

Golazos de Kroos y Casemiro

Era evidente que un empate no es un buen resultado para San Paolo y el Madrid continuó enchufado en la segunda parte. Otra buena jugada de Cristiano por la banda derecha la finiquitó Kroos con un disparo made in Toni, seco, raso y a contrapié del portero. Poco después llegó el gran momento de la noche. Un despeje de la zaga napolitana lo enganchó Casemiro en la frontal del área, escorado a la derecha, con una volea espectacular que Reina engrandeció con su palomita. Sin duda, un gol candidato ya al premio Puskas y que saca brillo a su otra labor, esa de destrucción en a que estuvo inconmensurable.

El Madrid quería más, un cuarto gol que pusiera tres tantos de distancia. Muchas batallas en Europa para saber que el 3-1 es un tanteo peligroso, con un gol en contra que puede pesar como una losa en San Paolo. Esa ocasión la tuvo Cristiano en el 66, pero el cielo fue el destino de su disparo. También en otra de Marcelo a poco del final, pero el brasileño cruzó en demasía. Entre medias nos llevamos un par de sustos encadenados en los que Mertens fue protagonista. En el primero tras un servicio de Callejón que estaba solo en el costado derecho mientras la pregunta era dónde estaba Marcelo. Luego Navas sí estuvo rápido para bloquear el intento.

Habrá que ir con todas las alertas a Italia. Habrá que salir a marcar un gol lo antes posible si no queremos sufrir. El Nápoles ha demostrado que es algo serio.

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