¿Y quién le pide perdón a Gil Manzano por no equivocarse?

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gil manzano villarreal

Ver para creer. Después de todo lo que se ha dicho y se ha escrito desde el domingo por la noche parece que el único que no se equivocó en el penalti de Bruno fue… el árbitro. Todos los demás (cronistas, exárbitros analistas en los medios, entrenadores y futbolistas profesionales en activo, asesores arbitrales de entrenadores, directores de medios y demás articulistas), que conocen muchíiiiiisimo mejor que este profesional del arbitraje el reglamento y sus circulares -y que han crucificado en las últimas horas a Gil Manzano-, ya pueden ir pidiéndole perdón.

Ni que decir tiene que los medios de Barcelona han puesto en el grito en el cielo. Sport y Mundo Deportivo tiran de admiraciones, más bien sarcásticas, para representar la sorpresa que se han llevado porque el Comité de Árbitros ha defendido con pruebas, o sea el reglamento, la actuación de Gil Manzano. Estos diarios y sus articulistas no parecen haberse leído la circular número 3 de la temporada 2015-2016, página 6, que profundiza sobre un circular emitida el año anterior sobre los rebotes que van a la mano.

Dicha circular de 2015 aclaró la anterior diciendo que “No se considerará mano deliberada, cuando un jugador juega el balón de forma accidental si el balón procede de un rebote de la pierna o el cuerpo del mismo jugador que lo disputa“. Repetimos: “mismo jugador que lo disputa”. Fran Escribá puede ir pidiendo daños y perjuicios al asesor arbitral que le dijo eso de que toda mano de rebote no es penalti. Parece que a dicho asesor se perdió la clase del rebote procedente del propio cuerpo.

Es obvio que toda la jugada de Bruno queda a interpretación arbitral menos que el balón le da en la mano. Se podrá estar de acuerdo o no con el árbitro, pero lo que vio Gil Manzano es meridiano: una mano por encima del codo a la altura del hombro que intercepta el balón procedente de otro jugador. Ni punto de comparación con la de Marcelo, de espaldas y en su cadera, casi pegada al cuerpo. Es lo que se denomina un penalti estúpido.

Quien levanta la mano juega con fuego

Vamos a dejarnos de pamplinas y voluntariedades e involuntariedades que sólo la conocen quienes lo cometen. La inmensa mayoría de los defensores nunca intenta hacer penalti. Intentan robar o despejar. Pero terminan haciendo penaltis. ¿Alquien recuerda algún penalti de Puyol por manos? Siempre iba al cruce con las extremidades superiores a su espalda para evitar jugar con fuego. Cuando un defensa salta o va al cruce con la mano levantada le puede pasar un coentrao. El no quería, hizo un movimiento instintivo e involuntario, pero el balón le dio en la mano y los blancos nos comimos el penalti.

Uno puede opinar, faltaría más, si una acción es voluntaria o no. Pero el que decide, a favor o en contra, es el árbitro. Santi Nolla o Fernando Polo, en Mundo Deportivo, o Albert Masnou o Pérez de Rozas, en Sport, hacen gala de su memoria o amnesia selectiva según toque. Hablan mucho de la mano no pitada de Bruno en la visita a Barcelona, pero ni palabra de la de Mascherano.

El próximo sábado, Gil Manzano, el mismo ladrón que le ha regalado un penalti al Madrid, va al Camp Nou. El mismo que anuló un gol a Griezmann por fuera de juego inexistente y nada interpretativo en la vuelta de las semifinales de Copa. Nadie en Barcelona habló de atraco al Atlético. Nadie allí le dio la razón a Simeone de que es más fácil eliminar al Barcelona en Europa.

Al final de todo solo hay un dicho cierto en el fútbol: Los árbitros, unos días te dan y otros te quitan. Son parte del juego. Son humanos y yerran. Y lo crean o no, fallan menos que los jugadores.

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