Míchel nos devuelve media Liga y Sandro se la quita al Barça

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malaga media liga
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La tarde empezó bien, soleada y con un gol de Pepe que ponía el derbi de color blanco. Luego Griezmann puso en los últimos minutos las tablas en el marcador, más por demérito del Madrid que por lo que hizo el Atlético. Pintaban bastos en la parroquía blanca, que barruntaba que el Barcelona podía ponerse virtualmente otra vez a la cabeza de la tabla.

Pero señores, esto es la Liga. Treinta y ocho jornadas en las que hay que dar el callo en cada encuentro. Y normalmente durante 90 minutos. Sin desconexiones ni desconcentraciones tan habituales en el Madrid. Porque nadie regala nada. En la Ciudad Condal hacían ya el cuento de la lechera. Ganamos al Málaga y nos ponemos por delante, con el goal-average general a nuestro favor. Dentro de 15 días ganamos al Madrid y ya tenemos la Liga. Pues no. El Barcelona pinchó en Málaga.

Y pinchó de una manera que hasta duele allí y regocija aquí. Con un madridista de pura cepa en el banquillo y con un exazulgrana abriendo las puertas del abismo. Porque fue un ex de aquella casa, Sandro, el que puso por delante a los boquerones, que más que pececillos parecían tiburones del Meditérraneo. ¡Qué manera de correr! ¡Qué manera de presionar! ¡Qué manera de celebrar el tanto tuvo el malacitano!

 

¡¡¡Noticia!!! el Barcelona vio una tarjeta roja

Luego, y hasta que se confirmaba la derrota, llegó la noticia del año. ¡Un jugador del Barcelona expulsado! Neymar hizo una entrada a destiempo y veía la segunda tarjeta. Gil Manzano le mandó al vestuario. Y hasta, por los aplausos al cuarto árbitro que recoge el acta, podría perderse el Clásico. Desde la jornada 9 (25 de octubre de 2015) ningún jugador culé había visto la encarnada. O sea, 29 jornadas de la temporada anterior y 30 de la presente. Total, 59 partidos en las que todos han sido unos santos sobre el verde.

El Barcelona lo intentó en la segunda parte. Pero le pudo caer la del pulpo, porque los de Míchel tuvieron ocasiones de sobra para cerrar el partido y casi endosarle al Barça una goleada escandalosa. Marcaron incluso un gol legal, pero pitaron un fuera de juego a Peñaranda inexistente. Gil Manzano volvió a hacer de las suyas y esta vez perjudicó al equipo azulgrana al sacar fuera del área una falta a Sergi Roberto. En la balanza sale ganando el equipo blaugrana. El penalti había que meterlo, el gol de Peñaranda lo había marcado.

 

Luis Enrique, el Barça sí que se echó una siesta

Sea como fuera, el tiempo se le acababa al Barcelona. El Málaga contragolpeaba pero no remataba. Umtiti salvó por velocidad una contra de Peñaranda. En otras ocasiones, fue Ter Stegen el que obró el milagro manteniendo al Barcelona en el partido. Al final, de tanto jugar sin red, al Barça le cayó el segundo y definitivo gol, obra de Jony. Andalucía parece que no le sienta bien a los de Luis Enrique. Tras la pifia ante el Betis, y en La Coruña, ha llegado la de Málaga. No sabemos si el asturiano se echó la siesta en el derbi blanco, lo que sí sabemos es que su equipo sesteó en el partido nocturno de la Costa del Sol.

Ahora, si Zidane deja de ser políticamente correcto y pone a los que se lo merecen, la Liga no se puede escapar. Volvemos a gozar del comodín de Vigo. La cuestión no es tener que utilizarlo. Hay que ganar en Gijón y dar el golpe de gracia dentro de dos semanas al Barcelona. Si se escapa esta Liga sería de juzgado de guardia.

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