4 de enero: el madridismo recobra la ilusión y su gen ganador

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Real Madrid's head coach Zinedine Zidane stands by the bench before the Spanish La Liga soccer match between FC Barcelona and Real Madrid at the Camp Nou in Barcelona, Spain, Saturday, Dec. 3, 2016. (AP Photo/Manu Fernandez)

4 de enero de 2016. El madridismo deja de estar alicaído, desorientado, perdido. Ese día se produce el debut de Zidane. Antes del partido, en las inmediaciones del Bernabéu, así como en sus puertas de acceso, vomitorios y localidades se respira optimismo, ilusión, positivismo por parte del aficionado merengue. Hay un cierto grado de complicidad. La figura de Zidane produce y transmite buenas vibraciones. El francés tiene metido en el bolsillo a una afición que le idolatró como futbolista. Mientras, el vestuario también se rinde ante él. Van a ser dirigidos por una estrella y no por un futbolista que se quedó en el camino.

Cuando en los prolegómenos del partido frente al Deportivo, el speaker cita su nombre deja unos segundos adrede para que el público haga lo propio con su apellido. La descarga colectiva en las gargantas se hace unánime, automática y apasionada. Zidane es un grito que suena con explosividad y esperanza. Retumba por todo el Bernabéu, en sus calles aledañas y se expande por todo el territorio. Es un aviso. El madridismo va a recobrar la ilusión y su gen ganador. Hora y media después, la cara de los merengues es de satisfacción. La visita de Los Reyes Magos se ha adelantado. Una manita al Deportivo. El juego del Madrid les vuelve a divertir y enamorar. Lo de los títulos es cuestión de tiempo.

El madridismo sigue viendo mágico a Zidane

El madridismo recobra la fe ese 4 de enero. En el banquillo hay un inquilino al que sienten, quieren y admiran. Cierto que no tiene experiencia ni un curriculo excelso y brillante. Por contra, es un novato con ganas de triunfar como técnico. Alguien cercano que irradia y contagia ilusión.

Ese 4 de enero, el madridismo se fue confiado, esperanzado y convencido de que Zidane les iba a devolver a la gloria. La cuestión es usar la lógica y tirar de talento. En esa hora y media su apuesta había seducido y conectado a una afición que de manera mayoritaria piensa que él sigue marcando la diferencia. Es el futbolista con el dorsal 12. Y es que para muchos ‘Zizou’ sigue aportando su magia y elegancia. Ya no lo hace en el césped sino desde el banquillo..

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