La mera pegada sirve y sobra para golear al Alavés

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Benzema Alavés pegada
Benzema Alavés pegada

Fernando Pacheco solo hizo dos tipos de acciones en el partido ante el Real Madrid. Una, recogió tres veces el balón de sus redes. Dos, en el resto de las pocas ocasiones blancas siguió con su mirada los remates excesivamente cruzados. Este balance, teniendo en cuenta que dos de los tres goles que recibió fueron en los últimos minutos, sirve para deducir que el Real Madrid no hizo un gran partido pero sí tuvo una gran pegada. Lo bueno es que tampoco al otro lado del campo Casilla tuvo trabajo bajo palos. Ni mucho, ni poco, no tuvo. El partido, en general, invitó, por horario y juego, a sestear. Sobre todo según pasaban los minutos.

Y fue una pena, porque el principio fue de lo más prometedor. A los 30 segundo Modric robó un balón que Cristiano mandó alto. No había pasado más cuando a los 10 minutos Zidane tuvo que reajustar la defensa por la enésima lesión de Varane, esta vez el día que reaparecía. Salvo Pepe, que se mantuvo en su puesto, el resto de las piezas se movieron. El puesto del francés lo ocupó Nacho. El lateral zurdo del canterano fue para Danilo, que dejó su costado derecho a Carvajal, que fue el que salió por el galo.

El Alavés estaba contemplativo y el Madrid elaboraba ocasiones con más arabescos que fortuna. Así, Benzema e Isco ejecutaron sendas ruletas en el 12 y en el 25 antes de no definir con precisión. Pícaro estuvo Cristiano, que robó una balón en la frontal vitoriana a Zou Feddal y cuyo premio fue una tarjeta a Ely. Las mejores elaboraciones vinieron por las bandas. En el 19, Danilo dobló una conducción de Benzema y sirvió para Carvajal que tiró fuera. En el 27 Cristiano dejó la mejor jugada de la tarde al picar una pelota sobre un Toquero que se tiró a ras. Lo malo es que su remate salió mordido y fácil para Pacheco.

 

Carnaza para los antimadridistas

El reloj había rebasado el minuto 30, como decía la estadística los goles iban a llegar en lo cuartos de hora finales de cada tiempo, cuando llegó el primer  gol. Cierto es que Benzema partió de fuera de juego en el inicio de la jugada. Carnaza para los conspiranoicos. Una cosa es que Benzama estaba en fuera de juego y otra que sacara partido de su posición. Creer que alguien saca ventaja cuando retrocede en dirección a su campo es para llorar. Cuando el francés contactó con la pelota ya había cuatro vitorianos (más el portero) detrás de él. Seria bueno para el fútbol que próxima vez que se revise esta norma del fuera de juego, cosa que se hace casi todos los años, habría que estudiar estas situaciones. El tuya-mía del francés con Carvajal fue de lo más bello del encuentro.

En el descuento Bale pudo ensanchar el resultado pero cruzó demasiado. Fue el colofón a otra internada de Danilo lanzada por Cristiano. El final del primer tiempo dejó otro apunte: la zona de influencia de Casilla, que se extiende por todo el área grande (lo normal en un portero pero que no todos dominan) y hasta el medio campo blanco (dos salidas, dos aciertos).

 

Dominio del Alavés

Si en el primer tiempo el Madrid tuvo un juego aseado sin fortuna, en el segundo fue lo contrario. Para empezar se dejó el juego en el vestuario. El Alavés pasó a dominar y a tener ocasiones aunque no necesitó el concurso de Casilla. Sus tiros se iban fuera. Deyverson, en dos ocasiones, Edgar y Manu García pudieron empatar pero la mala puntería les acompañó. En cambio, en los minutos finales (repetimos, como predecía la estadística), el Madrid acertó con la meta vitoriana.

Cristiano y Bale desaprovecharon sus ocasiones, pero fueron los asistentes de los dos últimos goles. Primero el luso, con un pase perfecto sobre todo por el tempo del mismo, sobre Isco. Luego el malagueño fusiló con clase a Pacheco. Después Bale atinó con el larguero en una falta (la segunda que le cedía Cristiano, que solo lanzó una y contra la barrera) y Nacho estaba allí para remachar. El canterano deja así en solitario a Carvajal y Coentrao como los jugadores de la plantilla sin haber marcado en Liga.

En resumen, demasiado castigo para un Alavés que demostró estar bien plantado en el campo y tener llegada aunque sin éxito en el área rival. El Madrid tiró de pegada e incluso Zidane pudo lanzar una mueca más. Oyó pitos cuando quitó a Benzema por Lucas Vázquez. Bale estaba siendo intrascendente y el francés, de lo poco potable. Pero luego el galés fue fundamental en el tercer tanto. Un pasito más para la Liga. El siguiente en Leganés.

 

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