El Madrid ‘A bis’ muestra su genética campeona

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Real Madrid's team members pose with the trophy after defeating Sevilla in the Super Cup 2016 soccer match in Trondheim, Norway, Tuesday Aug. 9, 2016. pictured : sergio ramos , alvaro morata , carvajal , lucas vazquez , modric , isco , marcelo , danilo , kovacevic

Me piden que elija mi momento del año. Lo fácil es elegir la Undécima. O el reciente de diciembre en el que nos convertimos en emperadores del mundo. O el triunfo jugando ya con diez en el Camp Nou, que no sirvió para ganar la Liga, pero que hizo sudar al club azulgrana hasta la última jornada. No, yo prefiero aquel día en Trondheim, el día que una vez más, demostramos la genética campeona de nuestro equipo.

El día en que el Madrid ‘A bis’, el Madrid sin Keylor, sin Cristiano ni Gareth ni Karim ni Toni demostró lo que fue el final de la temporada anterior y lo que iba a ser la 2016-2017. Un equipo capaz de complicarse la vida, pero que por encima del equipo que esté sobre el césped lo importante es el Real Madrid, que suda la camiseta hasta el último minuto, porque su objetivo es la victoria. Un equipo que demostró fondo de armario, como se ha visto en todo el segundo tramo del año.

Dicen en atletismo que una carrera no termina hasta la meta mientras haya un inglés en la pista. Pues un partido, más aun si es una final, no se acaba mientras el Real Madrid esté sobre el césped. Lo ha demostrado en multitud de ocasiones. La Liga, una eliminatoria, un partido. Da igual. Hasta que el árbitro pita el final hay partido. En Noruega, Sergio Ramos volvió a hacer de las suyas y Carvajal coronó la final en la prórroga cuando los técnicos estaban ya con la lista de lanzadores de penaltis.

Da igual el título, la genética madridista no permite relajarse

Enfrente estaba un equipo, decían, más motivado. Para el Sevilla, la Supercopa era su Champions, un título con más pedigrí que la Europa League. Para el Madrid era, simplemente, un título más. Ese que otros minusvaloran cuando se gana en la real capital y se abrillanta cuando cuando se celebra en Neptuno o en Canaletas. El Real Madrid, en estas finales, tiene mucho que perder y poco que ganar. Puede perder prestigio y eso son palabras mayores para jugadores amamantados en La Fábrica en el orgullo de ser herederos de la camiseta que vistieron Di Stéfano, Pirri, Juanito, Hierro o Raúl.

Por eso me quedo con este momento. Porque tiramos de orgullo, de casta. Porque me gustan los títulos, como a todos, pero más me gusta estar orgulloso de mi equipo. Cuando lo dejáis todo, cómo no os voy a querer.

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