El Madrid y el árbitro de la ida, peores rivales que el Bayern

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Tuvieron que pasar once años para que los dos colosos se volvieran a cruzar. Mientras, la otra semifinal cruzaba a Oporto y Dinamo de Kiev. Pese a lo duro del rival, el Bayern de Múnich, el Madrid pensaba que las malas experiencias en Alemania (goleado por el Hamburgo en 1980, el Kaiserslautern en 1982 y, aunque se remontó, por el Borussia Monchengladbach en 1985) eran cosa del pasado. Ni cuando se ganaba un título, como la conquista de la UEFA 85-86 en Berlín ante el Colonia, el partido era exitoso.

Era la primera ocasión de conquistar el gran título para la Quinta del Buitre y la de los Machos. La Copa de Europa estaba siendo dura para ambos equipos, si acaso un poquito más para los blancos. Eliminamos bien a los suizos del Young Boys, en los penaltis a la Juventus de Platini, Cabrini y Laudrup y por el valor doble de los goles al Estrella Roja, un equipo del que sorprendió Milan Jankovic, jugador al que fichó Mendoza para la recta final de la temporada, pero que no pudo jugar en Europa.

El Bayern asustaba un poco más pues había encauzado sus eliminatorias en la ida. Ganó 0-2 al PSV en dieciseisavos, 2-0 al Austria Viena en octavos y 5-0 al Anderlecht en cuartos. Además, Augenthaler, Eder, Brehme, Matthaus y Dieter Hoenness venían de ser subcampeones del mundo en México. Al igual que en el duelo de la década anterior, el Real Madrid afrontó la ida con bajas, sobre todo en ataque donde no contaba con un enfermo de hepatitis Valdano ni con Hugo Sánchez sancionado por acumulación de tarjetas.

 

Ocasiones perdidas por el Buitre y el invento de Valentine

El partido de ida empezó con una ocasión blanca que podría haber cambiado el signo de la eliminatoria. Un robo de balón de Gordillo a Augenthaler provocó un tres contra uno. Su pase sobre Butragueño fue dividido y permitió la salida de Pfaff y que el delantero no definiera con acierto. Luego el Bayern fue haciéndose con el control y encontró premio a su actitud con un tiro lejano pero ajustado de Augenthaler a la izquierda de Buyo. Acto seguido el Madrid pudo empatar, pero Butragueño, escorado, desaprovechó un rápido saque de falta que le dejó solo. Superó a Pfaff, pero Pflugler reaccionó pronto. En el córner posterior el Buitre falló en una volea que le llegó franca.

El Madrid no le perdía la cara al partido, aunque el Bayern era más vertical. Pflugler tuvo otra clara opción en una internada por la izquierda y Nachtweih malgastó otra volea en un córner. A la media hora Valentine castigó, o mejor dicho convirtió en penalti, una salida de Buyo sobre Dorfner. No fue su único error, pero sí el más grave. El Madrid también puso de su parte. Así, Camacho se quedó enganchado en el tercer gol bávaro y habilitó Wohlfarth. Demasiado premio para el Bayern, demasiado castigo para el Real Madrid y casi una hora por delante.

Tres minutos después una fea falta de Matthaus a Chendo acabó con el pisotón de Juanito al alemán. Y cuando peor pintaba la cosa, y tras un posible penalti tonto de Sanchís, una internada por la derecha de Gordillo la convirtió en gol Butragueño. Pero faltaba toda la segunda parte. Esta no pudo empezar peor, con un penalti de Mino por mano, aún hoy inexplicable. Lo bueno es que en el marcador no engordó mucho más. El Bayern lo intentó con tiros lejanos. Pero la mejor ocasión fue un cabezazo de Sanchis que se fue cruzado pocos segundos antes de que Mino también fuera expulsado. Lo único reseñable del Bayern con su superioridad numérica fue una doble ocasión salvada por Chendo bajo palos. Pese a todo, y después de todo lo pasado, el Madrid, y con los precedentes que tenía en casa, salía vivo de la ida de la eliminatoria.

 

Demasiado Pfaff y poco juego en la vuelta

El Bernabéu se preparó para otra de sus noches de miedo escénico. Pero no contó con Pfaff. El belga dio una exhibición donde no llegó la defensa. Sólo Santillana, tras un lío en el área, pudo horadar su portería. Ni siquiera cuando se quedaron con diez, en la mejor jugada de toda la noche de Hugo Sánchez al expulsar a Augenthaler, el Madrid puso cabeza a su desbocado ataque, excesivamente apoyado en balones aéreos.

El segundo gol, vital para vislumbrar el objetivo, nunca llegó y a partir de la hora de juego el equipo se fue difuminando. Más aún cuando Beenhakker retiró a Martín Vázquez para introducir a Pardeza. Como se dice en estos casos, la eliminatoria se perdió en la ida, en un penalti inexistente, en otro evitable y en unas expulsiones inexplicables.

 

Alineaciones

Ida, 8 de abril de 1987. Bayern Múnich-Real Madrid (4-1)

BAYERN MÚNICH: Pfaff; Nachtweih, Eder, Augenthaler, Pflugler; Matthaus, Dorfner, Brehme, Michael Rummenigge (Lunde 68); Wohlfarth y Dieter Hoeness. Entrenador: Udo Lattek.

REAL MADRID: Buyo; Chendo, Mino, Gallego, Camacho; Míchel, Sanchis, Juanito, Gordillo; Butragueño (Pardeza 90) y Santillana (Solana 73). Entrenador: Leo Beenhakker.

ESTADIO: Olímpico. 72.000 espectadores
ÁRBITRO: Robert Valentine (Escocia). Expulsó a Juanito (39) y Mino, este por doble amarilla (72). Amarillas a Matthaus, que no puede jugar la vuelta, y Gallego.
GOLES: 1-0 (11) Augenthaler. 2-0 (30) Matthaus, de penalti. 3-0 (36) Wohlfarth. 3-1 (45) Butragueño. 4-1 (51) Matthaus, de penalti.

 

Vuelta, 22 de abril de 1987. Real Madrid-Bayern Múnich (1-0)

REAL MADRID: Buyo; Chendo, Sanchis, Gallego, Camacho; Míchel, Martín Vázquez (Pardeza 60), Gordillo; Butragueño, Hugo Sánchez y Santillana. Entrenador: Leo Beenhakker.

BAYERN MÚNICH: Pfaff; Nachtweih, Eder, Augenthaler, Pflugler; Wohlfarth, Winklhofer, Brehme, Kogl; Dieter Hoeness y Lunde. Entrenador: Udo Lattek.

ESTADIO: Santiago Bernabéu. 100.000 espectadores
ÁRBITRO: Michel Vautrot (Francia). Expulsó a Augenthaler (30).
GOL: 1-0 (28) Santillana.

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