Líderes de nuevo pese a Keylor y gracias a Sergio Ramos

0
385
sergio ramos keylor navas líderes
sergio ramos keylor navas líderes

“No te pido que atajes las que vayan dentro, pero por lo menos no te metas las que vayan fuera”. Navas le dio una vuelta más a esta frase de Di Stéfano. Lo cierto es que el costarricense paró en un primer instante el tiro raso de Sanabria, pero el esférico se le escapó hacia adelante. El meta alargó su brazo derecho para detenerlo. Y empezó el surrealismo, con el balón tomando el camino de retorno hacia la portería. Tirado en el suelo, su mano izquierda ayudó aún más en empujar el balón a gol. La posibilidad de ser líderes se alejaba de la manera más tonta e inconcebible.

Pocas veces, por no decir ninguna, se verá un fallo más grosero que el de Keylor Navas en el gol bético. Luego el costarricense salvó la victoria en el descuento a un cabezazo de Sanabria. Pero el gol no era el primer fallo del meta blanco. Unos minutos antes de esa acción Mateu Lahoz le mantuvo en el césped al perdonarle la expulsión en una falta merecedora de tarjeta roja a Brasanac. Incomprensiblemente el bético se plantó solo ante el meta, con la defensa vencida al costado derecho y dejando libre el vasto carril central.

El partido ante el Betis fue un encuentro de nombres. Sobre Keylor ya solo falta la decisión de Zidane. Ya son muchas las actuaciones de bajo nivel del portero esta temporada. Una cosa es dar confianza a los jugadores, otra ya es seguir jugando a la ruleta rusa bajo palos. El segundo protagonista del encuentro fue, una vez más, Sergio Ramos. El central ya lleva tantos goles en Liga como Benzema, siete, pero más decisivos que los del francés. En esta temporada lleva diez tantos, uno de ellos de penalti. Es la nueva versión del falso nueve. Por mucho vídeo y mucha pizarra, los rivales aún no han encontrado el antídoto. El día que lo consigan serán merecedores del Nobel de Medicina.

 

El arte de quedarse solo

Nuestro capitán, al que en su colección le faltaba un gol de su reportorio de inolvidables ante el Betis, volvió a dar un máster de principio a fin en una jugada a balón parado. Durmisi le intentó agarrar cerca de la frontal del área grande, pero el sevillano se zafó con un quiebro. Te amago por la izquierda y me voy por la derecha. El bético se quedó en el lugar mientras el camero empezaba a acumular energía hacia la frontal del área pequeña. Llegado a ese punto y sin oposición libera toda la fuerza cinética para fusilar la red contraria. No se sabe cómo, o solo él lo sabe, Kroos pone ahí la pelota y Sergio la cabeza. Era el minuto 81 y los tres puntos se quedaban en casa.

El tercer personaje del partido fue Cristiano. Sí, marcó un gol, el del empate poco antes del descanso. El portugués le debe un tercio del gol al centro de Marcelo y otro tercio al arrastre de dos centrales por parte de Morata. El último tercio también es una obra de arte en el cabezazo con giro de cuello. Lo preocupantes es que CR7 dispuso de un buen número de ocasiones. En especial hubo una al filo del descanso, en una contra bien llevada por Morata que el portugués ralentizó en el momento decisivo, y otra, en un pase interior de Isco, que mandó fuera. Para enfadarle un poco más la única que metió dentro se la anularon por un fuera de juego inexistente.

 

El Madrid, de más a menos

El Madrid salió bien, conociendo el pinchazo vespertino del Barcelona en Riazor que posibilitaba la recuperación del liderato. Zidane reservó a Casemiro con vistas a San Mamés y dejó en el banco a Benzema. Al cuarto de hora los blancos ya habían gozado de hasta cinco ocasiones ante la portería de Adán. El Betis tardó un cuarto de hora en dar el primer susto por medio de Piccini, que salvó dentro del área la entrada de Sergio Ramos pero se topó con una buena salida de Navas. En el minuto 21 llegó la jugada de la no expulsión de Navas y cuatro después el autogol. Nuevamente a remar contra corriente, nada nuevo por estos lares.

En la segunda parte el Betis adelantó un poco las líneas y el Madrid continuó decreciendo en su nivel de juego. La banda derecha no existía y lo poco que se fraguaba por ella tenía el hándicap de que James debía recortar hacia dentro para centrar con su zurda. Rubén Castro, a la hora de juego, tuvo dos opciones en la misma jugada, la primera abortada por Modric. Y luego la historia de siempre, el déjà vu de esta temporada: córner botado por Kroos y aparición de Sergio Ramos. Otro día en la oficina.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here