La Laureada, inmediatamente para Sergio Ramos

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Real Madrid's Sergio Ramos celebrates after scoring his side's second goal during the Champions League round of 16, second leg, soccer match between Napoli and Real Madrid at the San Paolo stadium in Naples, Italy, Tuesday March 7, 2017.

La Laureada con carácter de urgencia para Sergio Ramos. El capitán ha hecho méritos de sobra para tener la máxima distinción que concede el Real Madrid a un futbolista diferente. La insignia de oro y brillantes con el escudo del club y laureles a su alrededor que premia una trayectoria o por un hecho de gran valor. Sergio Ramos reúne los requisitos para que le concedan la Laureada.

El de Camas hace mucho tiempo que entró en el santoral madridista. Por su compromiso, defensa y amor al escudo y camiseta merengue. Y como no, por sus goles. Mágicos, vitales, transcendentales, históricos. En San Paolo alargó su leyenda. En Nápoles, el Real Madrid estaba al borde del precipicio. Peligraba su continuidad en la Champions. Entonces, Sergio Ramos acudió al SOS. Nuevamente se puso el traje de Superman y ejerció de héroe. Acudió al área rival y se elevó con ese salto prodigioso. Su cabeza salvadora sacó al Madrid del atolladero.

En Nápoles no lo hizo una vez. Fueron dos. Doble ración de su ya famoso Salto de Camas, una acción que ya ha patentado y que será su legado para el madridismo y el fútbol. Más argumentos para que Florentino Pérez le otorgue inmediatamente la Laureada.

 

Pirri y Benito, únicos que tienen la Laureada

El Madrid ha tenido varios mitos a lo largo de su historia. Futbolistas ejemplares, únicos e irrepetibles. Jugadores que calaron hondo en el madridismo y que escribieron una hoja de servicio brillante e impoluta. Pero solo dos pueden presumir de tener la Laureada. Son Pirri y Benito. Al primero se le concedió en 1968 por disputar la final de la Copa del Generalísimo de ese año ante el Barcelona. El ceutí jugó aquella final con 40 grados de fiebre y una clavícula rota. Tres años después disputó la final de desempate de la Recopa ante el Chelsea con un brazo en cabestrillo.

En 1979, Goyo Benito colgó las botas y recibió la Laureada. Por su bravura, sacrificio y amor a los colores blancos. En la memoria su imagen jugando con la cabeza vendada en más de una ocasión.

A Sergio Ramos no le hace falta jugar diezmado para sumar puntos para que le den la Laureada. Sacar a relucir su casta y raza en cada partido. Cada vez que se pone la camiseta blanca. Se le ve enchufado, comprometido y con la intención de divertirse y ganar por la causa madridista.

El de Camas suma 68 goles oficiales. De ellos; 11 los ha logrado en la Champions. Es el segundo defensa más goleador en esta competición tras Roberto Carlos, que lleva 16.

Y para finalizar un dato revelador. El capitán lleva 21 goles anotados desde la final de Lisboa. De ellos, 18 los marcó con el Real Madrid empatando o perdiendo. Más argumentos para que le concedan la Laureada.

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