Kopa, el astro que quiso jugar al lado de Di Stéfano

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Nos ha dejado Kopa. El francés estuvo tres temporadas de blanco, más que suficientes para engrandecer al Real Madrid y engrandecerse él. Segundo o tercer mejor futbolista francés de todos los tiempos -junto a Platini y Zidane-, formó parte del primer equipo galáctico de la historia. Juntos, aunque solo una campaña, compartieron el ataque blanco el francés, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento.

La mala memoria del fútbol, en ocasiones, es injusto con sus protagonistas. Kopa, conocido como El pequeño Napoleón, en los últimos años se le comparaba por estatura y juego con Messi. En realidad debía ser al contrario. El azulgrana debería haber sido conocido como el nuevo Kopa. Ambos eran un calco por el desborde, capacidad para encadenar regates en corto a toda velocidad e inteligencia y visión de juego. Estas cualidades hacían que los compañeros de Kopa fueran mejores cuando él jugaba a su lado.

Quienes jugaron con él lo tenían claro. Empezando por don Alfredo y siguiendo por Santamaría y compañía. Cuando el equipo tenía algún problema o necesitaba recuperar el fuelle había dos opciones. Una era dar un pase largo para que corriera Gento. La otra era cederle el balón a Kopa. El francés cosía el esférico a su pie y ningún defensa era capaz de quitárselo.

Durante tres temporadas el Real Madrid pudo disfrutarle porque él quería jugar en nuestro equipo. El Stade de Reims accedió a no renovarle en 1956, días después de perder la primera Copa de Europa frente al Real Madrid, por las ganas del jugador de vestir de blanco y jugar al lado de Di Stéfano. Bernabéu hizo algo así como Florentino con Figo, arrebatarle a un rival directo a su gran estrella. Hasta 1958 no llegó Puskas, por lo que solo en la 58-59 jugó junta la mítica delantera blanca.

 

Rechazó renovar cinco años

El overbooking de estrellas de los blancos no fue ningún problema. En un principio se intentó que Di Stéfano jugara en la banda y el francés por el centro, pero la cosa no funcionó. Por su polivalencia en cualquier sitio del ataque, a Kopa no le importó variar su ubicación y ponerse el 7 a la espalda. Como extremo o interior jugó 113 partidos con el Real Madrid y marcó 30 goles. De asistencias no hay datos, pero fueron incontables. Di Stéfano, Puskas o Fontaine, autor de 13 goles con Francia en el Mundial 58, pueden dar fe.

La admiración entre el francés y Di Stéfano era mutua. El galo llegó a decir que jugar con don Alfredo era como “jugar con paracaídas“. La muerte de un hijo por cáncer, que su mujer no se adaptara a la vida española y sus negocios en su país hicieron que en 1959 rechazara la renovación por cinco años que le ofreció Bernabéu. Tras conquistar ante su exequipo su tercera Copa de Europa (y cuarta del Madrid) volvió al Reims donde jugó ocho temporadas más hasta su retirada en 1967. Curiosamente en aquella final, a la media hora, le lesionaron y estuvo una hora sobre el césped básicamente devolviendo paredes.

 

Mejor jugador del Mundial 58

Kopa era hijo de inmigrantes polacos (su apellido era Kopaszewski). A los 15 años perdió un dedo de la mano izquierda trabajando en una mina (algo que hacía para ayudar a su familia desde los 6) del norte de Francia, en el Paso de Calais. A los 18 años acortó su apellido, al fin y al cabo todos le llamaban Kopa, y se decantó por la nacionalidad gala.

Disputó dos Mundiales (1954 y 1958 siendo tercero en este último y considerado el mejor jugador de aquella cita) en los que participó en ocho partidos y marcó tres goles. Internacional por Francia en 45 ocasiones (18 goles). Ganó 3 Copas de Europa, 2 Copas Latinas (una con el Madrid), 2 Ligas españolas y 4 francesas y 1 Supercopa francesa. A nivel individual fue balón de oro en 1958 (entre medias de los dos de Di Stéfano), de plata en 1959 y de bronce en 1956 y 57. Su lema siempre fue “amad al fútbol con la misma pasión que yo y os irá bien. Se hace bien aquello que se ama“.

 

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