Gravesen: de la ‘gravesinha’… al casino

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LOS FUTBOLISTAS THOMAS GRAVESEN Y DAVID BECKHAM DURANTE UN ENTRENAMIENTO EN MADRID NA / © KORPA 15/05/2006 MADRID *** Local Caption *** THE FOOTBALL PLAYER THOMAS GRAVESEN AND DAVID BECKHAM DURING A TRAINING IN MADRID

Si hay algún jugador que no podía faltar en esta sección es el inigualable Thomas Gravesen (Vejle, Dinamarca, 11 de marzo de 1976). Formó parte del equipo blanco en 2005 y 2006 con un bagaje de 49 partidos y un solo gol. No obstante, en ese tiempo consiguió ganarse a la afición madridista.

Jornada 19 del campeonato liguero 2005-2006, el Real Madrid, entrenado en aquel momento por López Caro, recibía la visita del Sevilla, cuya principal figura era Frédéric Kanouté, un futbolista ejemplar. Clásico domingo de enero en Madrid, con una lluvia intensa. Mi padre y yo nos dirigíamos como cada fin de semana al templo blanco dispuestos a contemplar una nueva victoria de nuestro equipo con algún destello de calidad de Guti o Zidane.

Para mi sorpresa y la de todo el Bernabéu, ese día se alinearon los astros y se vivieron tres momentos memorables que han pasado a la historia de este club. Taconazos, ruletas y gravesinha. Un trío, a priori, difícil de conjugar. El partido concluía con victoria para los locales por 4-2, siendo uno de los goles una auténtica obra de arte: pase de tacón de Guti sin mirar y gol de Zidane por la escuadra.

Pero, ¿cómo ocurrió la gravesinha? Este intento de regate nació tras una ruleta de Zidane y un resbalón del adorable Tommy: un momento único “en el que rótula, menisco y ligamento cruzado están al servicio del espectáculo“, según relataban en el programa Maracaná, donde Gravesen se convirtió en un protagonista asiduo.

 

Periplo merengue

Thomas Gravesen aterrizó en las oficinas de Chamartín en el verano del 2005 con el objetivo de ser el jugador que supliría la baja del gran mediocentro francés Claude Makéléle. Fue un espejismo, porque ni su juego ni los resultados deportivos acompañaron al equipo. Disputó 49 partidos y anotó un solo gol. No obstante, el danés llegó procedente del Everton inglés, donde había cuajado unas campañas en las que fue un jugador clave.

Estaba claro que no venía con la vitola de ser una estrella. Jugador muy robusto, con un corte muy defensivo y donde predominaba el orden táctico por encima de la calidad y  la magia ofensiva. Además, coincidió con el Madrid de los galácticos: Zidane, Ronaldo, Figo, Beckham… “Me animó muchísimo imaginarme jugando con estos tíos”, decía, convencido de su buen hacer, afirmando: “He tratado de mostrarles cómo soy para que me acepten. Yo no puedo decirles: ‘soy así y así’. Sólo puedo abrirme para que vean que soy el tío que pone un poco de humor”.

Su paso por el club terminó en agosto del 2006, después de que Gravesen llegará a las manos con Robinho en un entrenamiento de pretemporada. A raíz de ahí, el entrenador, que en aquel momento era Fabio Capello, le dijo a la directiva que no quería seguir contando con los servicios del todocampista. El propio jugador se justificaba en su despidida con estas palabras: “la verdad es que no sé qué vieron en mí, pero yo no soy un especialista en defender. No soy un jugador defensivo“.

 

Trayectoria profesional

Tras su paso por el Real Madrid, Gravesen recaló en las filas del Celtic de Glasgow. Estuvo una campaña en la que disputó 29 partidos y marcó 7 goles. Su último destino fue otra vez el Everton. Ahí estuvo hasta enero de 2009, cuando anunció su retirada del fútbol profesional a los 32 años. Sus estadísticas fueron 372 partidos y 37 goles con Vejle, Hamburgo, Everton, Real Madrid y Celtic. También formó parte del combinado nacional danés.  Defendió la camiseta de su país en 66 ocasiones y anotó 5 tantos. Quizás, su mejor momento como profesional se lo debe a la Eurocopa de Portugal de 2004, en la que cuajó una gran actuación.

 

Millonario feliz

Una vez retirado de los terrenos de juego, Gravesen decidió invertir en un casino de Las Vegas y amasó una fortuna millonaria, según un reportaje publicado por el periódico danés BT. Actualmente, vive rodeado de lujo en Arizona con su nueva novia. Su destino preferido ya no son los campos de futbol, sino las mesas de blackjack y  las ruletas  de Las Vegas.

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