Ganar como un e-qui-po

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Se reunían los aficionados blancos ante el televisor. Todos con la duda de saber qué versión de su equipo era con la que se iban a encontrar. Ese Real Madrid orgulloso y avasallador, capaz de sobreponerse a cualquier circunstancia y jugar como un e-qui-po; o esa otra de equipo blando y acomodado que arruina los partidos con una indolencia que exaspera a sus aficionados.

A los pocos minutos del encuentro las dudas se habían disipado y no sólo por el marcador. El Madrid saltó al campo como un e-qui-po. Compensado en todas sus líneas, solidario y con la calidad que no sólo se supone sino que se conoce de todos sus integrantes.

 

El triángulo Benzema-James-Asensio

El triángulo Benzema-James-Asensio desarbolada una y otra vez la resistencia de un buen equipo como es el Eibar. La batuta volvía a estar en manos del mejor director de orquesta posible: Un Luka Modric que se retiraba mediada la segunda parte del terreno de juego entre los aplausos de Ipurua.

Benzema merece un comentario aparte. Es el tipo de jugador que da la sensación de que siempre será lo que quiera ser pero que casi nunca quiere. Su actuación frente al Eibar durante la primera aparte está a la altura de muy pocos nueves en Europa. El problema es que ya casi ni nos acordábamos de que era capaz de hacer estas cosas.

 

Seriedad y trabajo

El Madrid volvía a jugar uno de los partidos más serios de la temporada sin la BBC en el campo y no es casualidad. Cuando los tres cracks coinciden en el campo, el equipo juega peor, es menos solidario y mucho más vulnerable. Jugar con el 4-3-3 hace que se pierda la mejor versión de jugadores como James, Isco o Asensio, además de condenar a un segundo plano a gente como Lucas Vázquez, que lo único que ha hecho esta temporada es acumular méritos para ser titular.

Suele decirse que lo que funciona no se debe tocar, pero este no será el caso. El martes el Madrid se la juega contra el Nápoles en una eliminatoria que ni mucho menos está resuelta. El e-qui-po tendrá que mostrar su mejor versión en un entorno hostil, pero todo indica que lo de hoy no habrá servido para nada. Da igual que ante el Eibar se haya dado una imagen fantástica y que haya jugadores que se hayan reivindicado. La sensación es que la alineación está hecha pase lo que pase y que Zidane seguirá mirando hacia otro lado.

1 Comentario

  1. O jugamos como un equipo, todos a una o no somos el Real Madrid. Estamos volviendo a recuperar sensaciones… el martes en Nápoles a rematar!

  2. Al final volvió a caer en lo mismo… 4-3-3…. lo pasamos mal, pero al final nos salió bien. No podemos jugárnosla siempre…la flor en el culo se nos puede secar

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