¡Ay, madre! El extraterrestre de Leganés fue Marco Asensio

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extraterrestre marco asensio
extraterrestre marco asensio

El Leganés anunció en su cartel que le visitaba un extraterrestre. Lo malo es como las alineaciones las hace Zidane, nadie les filtró, y tampoco los creativos estaban dispuestos a estropear su buena idea, que Cristiano Ronaldo no iba a pisar Butarque. Cosa normal por las cuatro tarjetas del luso y los partidos frente a Atlético y Bayern de los próximos días. Pero en el sur de Madrid sí apareció un jugador con dones sobrenaturales. Se llama Marco Asensio y pertenece a esa segunda unidad de Zidane, que no fue lo esplendorosa que demostró ser en Eibar. Cerca estuvieron de firmar otro día espectacular, pero cuan Guadiana se ausentaron, como lo hacen los titulares, del encuentro una vez que lo creían resuelto.

El encuentro fue raro, raro, con varios finales, siempre dependiendo de la actitud blanca en según la fase del mismo. Cuando los chicos estaban concentrados cayeron goles uno detrás de otro. Cuando se pusieron a pensar en cosas más triviales se complicaron la existencia. Respecto a Éibar la mayor ausencia fue la de Benzema, que como toda la BBC descansó, pero a los meritorios les bastó con la abundancia de clase que destila Marco Asensio por los cuatro costados  y la efectividad de Morata para solventar la primera visita en la historia de la Liga a Butarque.

Hubo ocho minutos, del 15 al 23, en que en el césped había una apisonadora. O un deportivo de alta gama, lo que los mortales conocemos como un pepino, capaz de marcar sin despeinarse tres goles a Iago Herrerín. Con un 0-3 en el marcador todo llamaba a una goleada histórica. Marco Asensio fue el que abrió la lata de un Leganés que se había encerrado bien. El balear robó un balón en la medular, arrancó la moto y se presentó en el área pepinera. El gol se lo regaló a James. Tres minutos después Danilo se topó con el poste.

 

Los recursos de Morata

Los blancos habían perdonado el segundo tanto. Pero el Madrid siempre tiene el comodín del córner aunque no participe en la jugada Sergio Ramos. Fue otra versión. Sin el guante de Kroos en el campo, también vale el de James, que para algo es el máximo asistente del equipo. Nacho peinó de una manera extraña, de espaldas, en el primer palo, el globo se dirigió al segundo y ahí Morata, de cabeza, hizo una vaselina sin ángulo. Un gol de ariete listo y con recursos. Estaba de dulce el Madrid y dispuesto a cerrar el partido. Kovacic hizo acto de presencia al desnudar la zaga de tres centrales pepinera. Una arrancada suya y una buena conexión con Morata ponían el 0-3 en el luminoso.

Incomprensiblemente el Madrid se ausentó del partido. El Lega se desató con un primer aviso de Tito. La desconexión empezó por Danilo, al que Zidane le tendría que explicar que los rivales muchas veces se colocan a su espalda. Gabriel puso un balón a Rico a la espalda del lateral blanco con una autopista hacia el área blanca. Su pase de la muerte se metió entre las piernas de Sergio Ramos con la fortuna de que quedó a la distancia suficiente para que Gabriel la empujara. Un minuto después Lucas Vázquez se precipitó en un intento de vaselina.

La siguiente acción fue un córner sobre la meta de Navas. No es cuestión de pedirle a nuestro portero que salga a despejar de puños un balón a siete metros de los palos, que sería un signo de jerarquía. Pero sí al menos que en una segunda acción dé un paso adelante y no retroceda hasta colocarse dentro de la jaula. Porque eso es lo que pasó, que de la pugna aérea salió un balón rebotado de la cabeza de Sergio Ramos hacia el área pequeña y allí Luciano solo tuvo que poner la bota con tanta fuerza que hasta dobló las manos del costarricense. Era el minuto 34 y había partido nuevo.

 

Vuelve la concentración tras el descanso

El 2-3 al descanso se antojó hasta corto. Herrerín le metió una mano descomunal a Lucas Vázquez. No sería la última de la noche, porque casi al final del encuentro también desactivó un jugadón del extremo blanco. Y antes del descanso, Danilo malogró con un remate flojo una buena contra en la que Morata esperaba solitario un pase al segundo palo.

Seguro que en la caseta Zidane volvió a repetir la cantinela de siempre. Que hay que estar concentrados, que no nos pueden meter dos goles en tres minutos y que había que salir como en el primer tiempo. No sabemos si la zidanina existió o no, pero tampoco hubo lugar a ello. Una falta provocada por Marco Asensio acabó con un gol en propia puerta por manos de Mantovani. Fue el segundo final del encuentro… siempre que el Madrid no le diera por reactivar la emoción.

No se tropezó en la misma piedra y los blancos gobernaron bien la segunda parte, aunque con algún que otro problemilla en defensa, sobre todo a la hora de sacar el balón. En un día de vaselinas, Kovacic intentó la suya. El Lega contestó con Samu García. Luego Szymanowski gozó de su ocasión en un arranque en el que sacó a relucir la falta de velocidad de Sergio Ramos. Y así acabó, esta vez sí, el partido. Lo malo es que posiblemente el bueno de Marco se vuelve a la grada el próximo sábado ante el Atlético. Esperemos no echarle en falta.

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