Emery, ¿apostaste por el Barça?

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Paris Saint Germain's coach Unai Emery attends a press conference at the Camp Nou stadium in Barcelona, Spain, Tuesday, March 7, 2017.

El partido de ayer entre el Barcelona y el PSG pasará a la historia por muchos motivos. En primer lugar, desde el minuto 1, Unai Emery decidió que a su equipo no le hacia falta jugar a nada para pasar la eliminatoria. Error. Pensó que los 4 goles de la ida eran suficientes. Lo que estaba claro es que la vuelta en el Camp Nou iba a ser algo muy diferente. A los dos minutos el Barça ya ganaba por 1-0, pero le hacían falta 3 goles más para, como mínimo, empatar la eliminatoria. En ese momento, el técnico vasco podría haber cambiado su plan para intentar hacer un gol que cortara de raíz las ilusiones culés. Pero no lo hizo. El plan de juego del entrenador del PSG, que tanto deslumbró en la ida, no existió nunca en la vuelta.

Sin argumentos, así se plantó el PSG durante los 95 minutos que el árbitro decidió que duraría el partido. Sin un planteamiento de juego más allá de esperar atrás y confiar en que la remontada no se produciría. No se puede permitir que un equipo de la talla del PSG sea capaz de meterle 4 goles al Barça apabullando y dos semanas después no llegar ni 5 veces a la portería contraria. Tímidos acercamientos que apenas crearon peligro. Se fueron con un 2-0 al descanso y con la esperanza de que el técnico del equipo francés reaccionara.

No es novedad que cuando la cosa se pone fea para el Barcelona el punto de penalti es un arma recurrente. Cinco minutos después de que comenzará la segunda parte el árbitro no dudó en señalar penalti (por llamarlo de alguna manera) a favor de los culés. 3-0 minuto 50, y la reacción del PSG no se auguraba ni en Francia. Emery no supo motivar a sus jugadores, pero Cavani, que la motivación la trae de casa, no desperdició una de las pocas que tuvo su equipo. Hizo el 3-1 y el Barça tenia que meter otros 3 para pasar. Toda una losa cuando doce minutos antes estaban a un solo gol de igualar la eliminatoria. En realidad sí que hay que agradecer algo a Unai. Metió a Di María en el campo, uno de los pocos que intentó asustar a los blaugranas.

 

La remontada contra el equipo de la inacción

El PSG seguía a lo suyo, a no jugar a nada y el Barçaa buscaba un milagro. Neymar hizo el 4-1 de falta directa en el 88, y más tarde, en el 90, se aprovechó de otro “penalti” señalado a Luis Suarez, que se encargó de hacer su teatro particular para que el brasileño marcara el 5-1. Aquí todo el mundo quería ser protagonista, todos querían pasar a la historia por unas cosas u otras. El árbitro decidió prolongar el partido cinco minutos más, y en el 95, los de Emery, que ya se veían en cuartos, vieron como Sergi Roberto, el más novato del Barsa, les hacia el sexto.

En total durante 95 minutos hubo más de 97.000 personas apoyando al Barça, unos en la grada y otros en el campo. Ya fuese por animación o por inacción. El PSG no compareció en el Camp Nou y, robos aparte, ahí estuvo la clave de la eliminatoria.

Y así finalmente concluyó una noche para la historia, donde Emery hizo la pifia de su vida Parece ser que el técnico confiaba más en la remontada del Barça que en el pase a la siguiente ronda de su equipo.

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