Qué duodécima noche… la de aquel año

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Cuando me dio la sorpresa mi mujer, no me lo podía creer. La noche más importante del año no iba a poder estar celebrando la Duodécima noche blanca en Cardiff. Iba a estar en otra fiesta, a unos miles de kilómetros de allí y encima en territorio enemigo… Italia, y concretamente en su capital, Roma.

Dónde mejor sitio que enseñar, en su capital, quien manda en la capital!!!! Ese no es otro que nuestro Real, los auténticos Reyes de Europa, ese equipo deseado y admirado por toda Europa y parte de Cataluña.

No os voy a aburrir con los prolegómenos pero me ha costado un mes exacto recomponerme de la experiencia y el disfrute que viví en la duodécima noche europea que siguió consolidando y distanciando a nuestros pobres perseguidores. Pero bueno, volvamos a pasar a la noche de autos. Sí, la de nuestra duodécima noche de Europa. Otra corona que se iba a venir al Bernabéu, el templo sagrado del fútbol.

 

La duodécima noche blanca comenzó en Fiumicino

Todo comenzó el día anterior, aterrizaje en el aeropuerto de Fiumicino y locura por donde ver el partido del año. Una opción era la tele del hotel, pero no entraba en mis planes comerme 90 minuti aguantando a unos Final Champions Juventus Vs. Real Madrid – Coliseo Romanoespaguetis hablando en italiano y diciendo tonterías.

Final Champions Juventus Vs. Real Madrid - Coliseo RomanoTras una jornada rastreando internet y parando a unos cuantos españoles que me iba encontrando por la calle… apareció el Moisés de Miguel Angel. Y no me refiero a la escultura de la iglesia de San Pietro in Vincoli; sino a Miguel Angel, un salmantino que vive en Roma desde hace 6 años y que es Madridista hasta la médula. Allí estaba el ataviado con su zamarra blanca de Hummel, de la época de nuestra querida quinta del buitre, y con una sonrisa de oreja a oreja y sin conocernos de nada nos fundimos en un fuerte abrazo a los pies de la Plaza de España.

Me insistió bastante en que fuésemos a su casa a ver el partido con un grupo de amigos italianos y madridistas, pero no era lo que buscábamos. Queríamos vivirlo desde dentro, en la calle, como en Madrid… en la barra de un bar. Y allí nos mandó, al bar La Frontera en el Trastevere, un pequeño reducto hispano en el barrio más autentico de Roma.

 

Los nervios también se viven en Roma

A las seis de la tarde la cabeza ya no paraba de darme vueltas. Y ni fontanas, ni coliseos, ni mercado di fiore… ni la madre que parió a la pizza napolitana. Mi corazón no paraba de latir y rugir en blanco, blanco campeón, sí ¡campeón de Europa! A las 18:30 estábamos en la puerta de La Frontera, sí la frontera entre el paraíso y el infierno; frontera entre los campeones y los perdedores; frontera entre Madridistas y Juventinos.

Al entrar, el cubano que mandaba detrás de la barra nos miro con cara de “otros fumados que no se han enterado que quedan dos horas para el comienzo del partido y acabamos de abrir”. Nos trataron como si fuesemos de la familia. Nos pusieron una buena Estrella Galicia, no es una Mahou, pero sí está fresca y refresca como la segunda. A nosotros nos valía y nos acercaba a la capital y al templo blanco.

Nos parapetamos en una pequeña mesa que dividía el local en dos. A un lado la barra, al otro la entrada, la pantalla y una bandera de España de las buenas. Unos cuantos metros cuadrados de rojo y gualda que me ponía los pelos como escarpias cada vez que la miraba. Al rato entro el otro dueño, un gaditano con más arte que todo y con unas cuantas tortillas de patata debajo del brazo. Sí, tortillas de patatas españolas y caseras, que el fenómeno había preparado para que sus parroquianos y para que un servidor empapásemos lo que venía por delante.

 

Bar la Frontera, reducto madridista

Fueron cuatro horas de pasión, cánticos, tensión, abrazos, brindis y mucho compartir con los Madridistas que allí nos juntamos. Eramos unas cien personas, en su mayoría españoles, y convertimos el local en una autentica olla a presión, presión blanca. Por eso os dejo algunos de los momentos que allí vivimos.

Lo mejor de todo, no fue lo vivido en La Frontera, fue ganar la duodécima y ganarla en territorio hostil, por supuesto. Esto se merecía un homenaje a nuestra camiseta y este no podía ser otro que un paseo triunfal por la ciudad eterna, como eterna será la corona blanca Europea.

Tras la vuelta de honor al maravilloso Millennium Stadium de Cardiff procedimos a ejecutar nuestra vuelta de honor por la noche Romana. Destino: el Hotel. Ruta: Indefinida. Pero si teníamos claro que íbamos a recorrer las principales calles, plazas y monumentos de Roma buscando a otros Madridistas y compartir nuestra pasión lejos de nuestro estadio.

Final Champions Juventus Vs. Real Madrid - Plaza Navona
Final Champions Juventus Vs. Real Madrid – Plaza Navona

En territorio “amigo”

Los romanos la verdad que son geniales, amables, cariñosos, respetuosos… pero sobre todo anti Juventus. Y no me extraña. Debe ser como ser español y ver jugar al Farsa… no hay quién los aguante y los apoye.

Recorrimos el Trastevere, cruzamos el río Tíber y deambulamos por las callejuelas bulliciosas de la noche romana con la vista puesta en la Piazza Navona, un lugar impresionante y dónde hace dos siglos se encontraba el estadio de Domiciano, con una capacidad para 30.000 personas, y que ahora permite disfrutar a los cientos de miles de turistas que pasan por Roma de una de las mejores estampas de la ciudad y de las tres fuentes de Bernini, que me podrían servir de sustituto de nuestra Fuente de la Cibeles… pero mi gozo en un pozo.

La plaza estaba plagada de policía y la seguridad que imponían, me hizo pensar dos veces darme un chapuzón con mi camiseta blanca en la fuente de los cuatro ríos. Así que tocó únicamente retratarse y saludar a unos cuantos turistas y autóctonos romanos que andaban casi tan felices y contentos como nosotros.

Final Champions Juventus Vs. Real Madrid - Panteón
Final Champions Juventus Vs. Real Madrid – Panteón

El camino a la Plaza de España, la “Cibeles romana”

De ahí nos encaminamos hacía la Plaza de España, centro neurálgico de la noche romana y punto de reunión de la familia española y ese día de la familia Madridista. De camino a nuestro destino final, nos dirigimos hacia el Panteón de Agripa, esa maravilla que dos siglos después sigue imponente y majestuosa. Un templo romano, que hoy podría ser un templo blanco, y que nos disponíamos a reconquistar.

Nada más entrar en la plaza de la rotonda, donde se encuentra el Panteón, me “asaltaron” dos amigos colombianos con una sonrisa en la cara y un felicidades en su boca. Me sorprende, pues uno de ellos llevaba una camiseta de la Juve. Pensé que sería otro turista que había caído en las redes de lo fácil y la proximidad… pero no. Era un apasionado del fútbol y de la Juve, pero que acabó reconociendo que esa noche sólo había existido un equipo en Cardiff y en toda Europa, el Real Madrid. Tras hacernos unas fotos y compartir unos cánticos Madridistas me despedí y partimos de nuevo hacía nuestro objetivo romano.

Final Champions Juventus Vs. Real Madrid - Fontana Di Trevi
Final Champions Juventus Vs. Real Madrid – Fontana Di Trevi

La Fontana di Trevi no fue la fuente de la celebración

De camino, la gente seguía siendo muy cariñosa y todo el mundo me miraba con admiración. No a mí, sino a mi camiseta y a lo que representaba. Al rato de trastear y seguir cacharreando por las calles romanas acabé forzadamente en la Fontana di Trevi, pero como ya nos imaginábamos iba a ser imposible darme un chapuzón. Estaba atestada de gente y con varias patrullas policiales que daban cordura y control a la zona.

Final Champions Juventus Vs. Real Madrid - La Novia Blanca
Final Champions Juventus Vs. Real Madrid – La Novia Blanca

Nos hicimmos unas fotos con la preciosidad blanca y seguimos nuestro camino, cuando antes de darme cuenta nos topamos con una despedida de soltera a la italiana. Y cómo no, me dispuse a dar una alegría a la futura novia y atender los vítores y cánticos que me dispensaban sus secuaces.

Os aseguro que dejé el pabellón bien alto, tanto por la caballerosidad española, como por ser un caballero del honor siguiendo las pautas que marca nuestro himno. Y porque mi mujer marcaba estrechamente a las romanas y el territorio, pues otra cosa no, pero las Madridistas mandan y mucho.

Final Champions Juventus Vs. Real Madrid - Plaza de España
Final Champions Juventus Vs. Real Madrid – Plaza de España

Fin de fiesta por todo lo alto

Tras dos horas disfrutando de la noche romana, unos cánticos familiares nos hicieron saber que nuestro destino estaba cerca. La Plaza de España estaba al final de la calle y antes de llegar a ella, nos esperaba un grupo de Madridistas españoles que, al igual que a un servidor, les tocó vivir otra noche europea lejos de su equipo, de su estadio y de su ciudad.

Allí estábamos, a los pies de la Embajada de España, un grupo de Madridistas enseñando a la noche romana y a sus ciudadanos del mundo, quiénes reinaban en Europa, y mostrábamos el orgullo de pertenecer a un equipo sin igual.

Final Champions Juventus Vs. Real Madrid - Embajada de España
Final Champions Juventus Vs. Real Madrid – Embajada de España

La diversión duró un buen rato y ante la insistencia de alguno de los componentes del grupo que nos juntamos allí en cantar con el embajador el himno del Madrid, acabó acompañándonos una cuadrilla de Carabinieris que nos invitaron a llegar a la Plaza de España y disolvernos amablemente a eso de las dos de la madrugada.

Cuando llegué al hotel ya era domingo, 4 de junio, como os imaginaréis. Pero aunque mi hotel distanciaba no más de 10 minutos de la Plaza de España, la noche italiana y el poder de la ciudad eterna nos embriagó y secuestró hasta bien entrado el alba, Los detalles de esta ultima franja horaria me van a permitir que queden en el vestuario, pues lo que sucede en un campo de fútbol, se queda allí. Recuerden, somos caballeros y seamos veteranos o noveles, miramos siempre nuestros laureles con respeto y emoción. ¡¡¡Hala Madrid!!!

Hace ya un mes y todavía sigo en la nube. Pero eso sí, con la vista puesta en Kiev y otra escapada, pero con el equipo y a por la decimotercera.

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