El no va más para ganar el Oscar a la Mejor Remontada

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Sea por un motivo o por otro, el Real Madrid se ha empeñado en que esta temporada, en esta Liga, ningún encuentro pase sin pena ni gloria. El conjunto blanco se ha especializado en complicarse todos y cada uno de los encuentros. En algunos no entra concentrado y cuando se pone a jugar está dos goles por debajo, otros no los cierra a tiempo y le toca remar contrarreloj y luchar la remontada. Ante Las Palmas presentó el último modelo: pegarse un tiro en el pie, luego suicidarse para al final resucitar en tres minutos y salvar un punto que no sirve para mantener el liderato, al menos de forma virtual por el partido aplazado que no se sabe cuando se jugará.

El Real Madrid solo jugó de forma ordenada durante los primeros minutos, no más de diez. A los 30 segundos Morata marcó un gol en fuera de juego por poquito. Fue el día en que el linier del ataque blanco empezó levantando bien la bandera en los más difíciles de ver y acabó señalando hasta los que no eran. En ese filo de si era o no era offside, a Isco le tocó el de la bandera abajo para aprovechar un servicio de Kovacic. El malagueño aprovechó una brecha entre los centrales para presentarse solo ante Javi Varas y poner en franquicia a los locales.

La parroquia del Bernabéu no disfrutó mucho tiempo. Las Palmas contestó por medio de Tana. El insular hizo un reverso hacia dentro que provocó una pasada de frenada de Sergio Ramos. El capitán no estuvo ciertamente muy afortunado. La postrera definición de Tana ante Navas fue insuperable.

 

Duelo entre Carvajal y Jesé

La primera parte se centró en un espectacular duelo de alto voltaje en la banda entre Carvajal y Jesé. No escatimaron potencia en cada acción, peligrosa ora en campo amarillo, ora en campo blanco. Mientras, Isco sobresalía moviendo al equipo mientras Morata caía una y otra vez en posiciones antireglamentarias. Ambos equipos gozaron de varias ocasiones. Bale cruzó en exceso un cabezazo, Jesé desaprovechó un contra en superioridad, Boateng malogró otra en soledad y Sergio Ramos sacó un balón bajo palos a Aytrhami Artiles. Eso sin contar que en ambas áreas pequeñas el balón se paseó sin encontrar a un pateador.

Las tablas al descanso para cada equipo no hacia justicia a las ocasiones. Las Palmas demostró que ser un equipo cuidadoso con el balón. Cada vez que pasaba del centro del campo destilaba peligro. El Madrid, con menos juego, también merodeó el gol.

 

Remontada con diez y dos abajo

Al poco de volver al campo Gareth Bale se autoexpulsó de una manera absurda. Dos patadas sin venir a cuento sobre Jonathan Viera, que Fernández Borbalán iba a resolver con una amarilla que se merecían ya una tarjeta naranja acabaron en roja por un empujón desproporcionado ante los morros del trencilla. Si eso ya no era suficiente para complicarse una vez más el partido, dos minutos después Sergio Ramos cometía penalti.

La jugada tuvo su miga tal como está el patio con el tema de las manos. Si Bruno decía el otro día que no se las podía cortar, y eso que estaban separadas, el camero, que salvado una primera ocasión con los pies a Boateng se tiró de una forma poco ortodoxa pero con sus manos sobre el pecho al tiro de David Simón. Navas a punto estuvo de con el pie salvar la ejecución de Viera.

En el carrusel de errores individuales que se convirtió el Madrid le tocó el turno a Marcelo y al costarricense en el tercer gol canario. Es inexplicable que un jugador de la experiencia del brasileño, que cerraba atrás con todo el equipo en campo insular, deje a su espalda a un contrario. Boateng partió desde su campo para aprovecharse de un pase desde el balcón del área de Javi Varas para salvar la dubitativa, tardía y timorata salida del meta blanco.

 

Cristiano al rescate

Recapitulemos. Con diez, 1-3 abajo en el marcador y media hora por delante eran los ingredientes para este más difícil todavía que se ha convertido cada partido merengue. Esos 30 minutos se vivieron en un cruce de golpes. El primero que acertara en el mentón del rival se llevaba el partido. Los blancos confiaban en la remontada si marcaban el primer tanto. Cada respuesta amarilla amenazaba con una goleada de escándalo. El larguero escupió un balón de Sergio Ramos, Benzema desaprovechó un par de ocasiones francas y Keylor evitó que Jesé se marchara con un par de goles del estadio que fue su casa.

A todo esto poco o nada se sabía de Cristiano Ronaldo. Bueno, se sabía que desaprovechó antes del descanso un regalo de la zaga de los de Setién en un fallo grosero. Todos nos preguntábamos si había jugado cuando hizo acto de presencia en los últimos minutos. Primero para provocar y convertir un penalti por manos de Dani Castellano en el minuto 85 (por cierto, tan pitable o no como el de Sergio Ramos) y luego para fusilar de cabeza tres minutos después.

En la semana en que se han dado los Oscar, el partido ante Las Palmas estará nominado a la estatuilla de mejor remontada. Perdimos el liderato, perdimos la cabeza, pero este punto es de los que dan Ligas. Aunque para ello hay mucho que mejorar. La paciencia y los corazones de la afición está al límite.

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