Casemiro primero amansó al Athletic y luego le apuntilló

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Casemiro apuntilló
Casemiro apuntilló

El Real Madrid solventó con nota el desplazamiento más complicado que le queda de aquí al final de Liga. A priori, lo duro queda ya para el Bernabéu, al calor del hogar. Pero solo a priori. Los tres puntos que se traen los blancos se los debe principalmente a dos jugadores. Por casualidad fueron los que anotaron los goles, pero su peso en el partido fue mucho más allá de aparecer en el marcador.

El primero fue Casemiro. Se peleó tanto en lo deportivo como en el otro fútbol con los más aguerridos y un punto violentos leones. Ya se sabe que el brasileño, por fuerza, potencia y despliegue físico, es piedra angular del entramado defensivo. Pero además en San Mamés apareció de manera decisiva en los dos tantos. En el primero para hacer bueno el desmarque de Cristiano Ronaldo, acunado en la banda izquierda a la espalda del lateral. A partir de ahí, contra de manual. El portugués corrió la banda y le puso el balón a Benzema para que este cruzara a contrapié a Kepa. El segundo fue obra suya.

El segundo actor protagonista fue precisamente el francés. Benzema fue el más dinámico de la tripleta de vanguardia. Bajó para conectar con los centrocampistas blancos y fue, como siempre, el mejor socio de Cristiano. El Gato, como le bautizó Mourinho, fue más felino que los leones que tenía enfrente. Así, a los 16 minutos, un pase interior de Karim a Cristiano lo resolvió el portugués con un tiro en el que Kepa lució reflejos.

 

Tensión baja y empate de Aduriz

Antes de esta acción hubo un intercambio de golpes en ambas área. En la blanca, paradón de Navas a Raúl García (que se adelantó a Lekue que hubiera rematado en una posición más ortodoxa); en la local se presentó Carvajal en una jugada calcada a la de Trondheim en agosto. El lateral, solo ya ante Kepa, decidió mal al ser demasiado generoso y malgastar la ocasión con un pase a un Cristiano en fuera de juego.

El Athletic arrancó con el timón del partido y cercó el área de Keylor Navas. El ímpetu no fue más allá del primer cuarto de hora y el Madrid empezó a generar ocasiones. Bale, Sergio Ramos y Benzema tuvieron sus opciones mientras el costarricense vio pasar el resto del primer tiempo con comodidad. Es lo que tiene jugarle al Madrid. Uno puede tener el balón, pero no el control del juego. Se puede intentar jugar a la moneda con el Madrid, pero los blancos siempre merodean el gol en cada acción en la que pisan área mientras que los rivales sufren la gota gorda para gozar de alguna. Si además la malgastan la victoria es una quimera.

Tras el arranque eléctrico el partido se amansó a favor de los blancos, que se pusieron por delante. Tras el gol lo peor fue la tangana que se produjo a la media hora. La sal la pusieron Raúl García, sobreexcitado y sobreactuado como siempre cuando enfrente hay camisetas blancas, y Aduriz, otro que no se pierde ningún fregado.

 

Casemiro se llevó el premio del gol

En la segunda parte el Madrid empezó, como en otros encuentros, a bajar la intensidad. Toda una invitación para los rivales que se están acostumbrando a no desdeñar la disminución de pulsaciones blancas. El primer aviso serio lo dio Williams con un remate un poco blandengue pero peligroso que se topó con Navas. Dos minutos después, Williams pudo sacar medio metro a Marcelo para colgar un balón al segundo palo. Allí Raúl García pudo dejar de cabeza a Aduriz. El ariete local solo tuvo que empujar con la testa.

Una vez más la misma historia. Nos ponemos por delante, sesteamos y vuelta a empezar. Pero en esta ocasión, sea por el rival, por el campo o porque ya se empiezan a descontar capítulos hasta el epilogo de la Liga la reacción fue inmediata. Nadie se hará millonario apostando a los goles a balón parado del Real Madrid, aunque un buen pellizco se podría conseguir con la autoría de los mismos. Tres minutos después de la igualada el Madrid se ponía por delante al aprovechar Casemiro un remate en el primer palo de Cristiano que le cayó en boca de gol al brasileño. Casemiro no marcará muchos goles en su trayectoria pero pocos serán tan fáciles y tan largos. Le dio tiempo a controlar con la barriga, dejar botar la pelota y embocar con un Kepa vencido.

Quedaban 25 minutos para el final y Zidane prefirió ir metiendo trabajo en el césped. Antes ya había retirado a Modric para introducir a Lucas Vázquez. Luego llegaron el turno de Isco por Cristiano para fortalecer la medular y el recambio habitual de Morata por Benzema. Este último se marcó una buena jugada en el 72 que pudo cerrar el partido. Primero Kepa y luego un balón a las nubes de Marcelo lo impidieron. Williams, el más peligroso de los leones, volvió a encontrarse con el meta madrileño.

El Real Madrid ha cumplido su papel dando un zarpazo en San Mamés. Traspasa la presión al Barcelona, obligado a ganarlo casi todo hasta la visita al Bernabéu.

 

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