Benzema manda a las nubes la eliminatoria

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El Celta ganó por primera vez en Copa al Real Madrid en el domicilio blanco. El equipo de Zidane afrontará la vuelta en Balaídos abocado a la remontada, casi una proeza. La eliminatoria no está ni mucho menos perdida, pero está muy difícil. Es el resultado de un partido que el Madrid jugó todavía bajo el efecto shock de la derrota del domingo en Sevilla. El mismo trance en el que está el madridismo por el fallo de Benzema a siete minutos del final y que podría haber dejado en tablas el duelo. Mandó un balón a las nubes. Veremos si en Vigo devuelven ese balón convertido en goles.

No cabe otra explicación. Si hace tres días podíamos decir que el adiós al récord de 40 partidos sin perder se puede achacar a un par de accidentes, un gol en propia puerta y un saque de banda mal gestionado, lo ocurrido en el Bernabéu no lo es. El once blanco salió tan frío como la noche. Sin mordiente en ataque y lo que es peor, sin intensidad defensiva. En esta ocasión no se puede decir que Zidane no pusiera en liza a sus mejores espadas.

El técnico alineó casi lo mejor que se le presume al equipo. En la zaga busca reforzar a Danilo ante el mes de baja de Carvajal, en el medio sacó a su terna de lujo y en ataque devolvió a Cristiano a la Copa escoltado por dos trabajadores de las bandas, tanto en la presión como en la incisión, como Lucas y Asensio.

 

El Celta avisa por el costado de Danilo

Esa era la pizarra. Sobre el césped no se tradujo. El Celta fue el primero en poner peligro con dos avisos sobre el costado de Danilo. En el primero Iago Aspas no gestionó bien el dos contra uno vigués ante la desesperación de Waas. La segunda fue más inexplicable. Modric cortó una contra viguesa en el medio campo. Pero los celtiñas estuvieron vivos en el saque de la falta y Bongonda le robó la espalda a Danilo. En esta ocasión el lateral frustró la jugada.

Enfrente, el Madrid, aunque sin ritmo, empezó a crear atisbos de juego. Ora por la derecha con Lucas Vázquez, ora por la izquierda con Asensio. Incluso con tiros lejanos quiso probar a Sergio Álvarez. La más clara ocasión vino en el minuto 34 en una subida de Sergio Ramos que Cristiano remató en semifallo pero se encontró con Jonny. Poco después era el balear el que marraba a la altura del punto de penalti.

El juego se había elevado un poco y hasta Cristiano reclamó un posible penalti y Casemiro también probó desde fuera del área. La única noticia buena fue la tarjeta a Pablo Hernández que le impedirá jugar la vuelta.

 

Otro balón a la espalda

Se había desperdiciado medio tiempo. El equipo pretendió salir con otra cara tras el calor del vestuario. A los dos minutos un pisotón involuntario de Roncaglia sobre Marco Asensio, el más entonado del equipo, mandó a este al vestuario. El Madrid, al tran-trán buscaba el gol. Cristiano no llegó por milímetros en un córner y Morata desperdició un buen movimiento suyo mandando alto el esférico.

Como no hay dos sin tres llegó el mazazo gallego. Un ataque del Madrid termina en un despeje de la zaga rival. Danilo presiona en la frontal del área contraria pero el Celta saca limpia y a la velocidad del rayo la pelota. Bongonda se mostró listo y se filtró a la espalda de Casemiro y Varane. El resto fue fácil, cabalgada y centro tenso al segundo palo donde Marcelo despeja como pueda de espuela. Iago Aspas no perdonó.

Se había tocado arrebato y el lateral zurdo brasileño igualó la contienda en cinco minutos con un voleón made in Marcelo. Parecía que el Madrid entraba en el partido. Un espejismo. En otra falta de concentración a Lucas Vázquez, en el círculo central, Jonny le roba la cartera. Poco más necesitó el Celta para que el propio defensa celtiña fusilara a Casilla.

 

Benzema manda el balón a las nubes de Vigo

Incomprensiblemente la inmediata reacción de Zidane fue meter a Kovacic en el campo. Poco después y a once del final era Benzema el que ingresaba por Danilo, que se llevaba la pitada de la noche. Visto lo visto habrá que recurrir al apagafuegos Nacho para el costado derecho. Ni mucho menos llegó la avalancha blanca, pero puede ser que en las botas de Karim haya estado la eliminatoria.

En cambio de tirar de inteligencia como hizo Iago Aspas, el francés se llenó de balón y a cinco metros de gol mandó a las nubes la ocasión más clara de la noche. En la banda Zidane miraba al suelo. Fue un segundo. Desde ya hay que pensar en la remontada. Sólo hay que salir enchufados en Vigo, algo que anoche no ocurrió.

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