Barcelona 1-3 Real Madrid:
Ni el árbitro puede con papá

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@realmadrid

Comenzaron timoratos y con mucho respeto, pero al final lo contrario. De lo que parecía una pachanga de verano se pasó a un clásico de tensión, goles y, cómo no, polémica. El árbitro volvió a ser protagonista de un Barcelona-Real Madrid en el Camp Nou y, a pesar de él, los de Zidane volvieron a dejar clara una cosa: la hegemonía blanca sigue vigente, vuelta de la Supercopa de España mediante.

De la primera parte mejor ni hablar. Más que nada porque fue bastante anodina. Los dos equipos se tomaron las medidas, durante 45 minutos. Eso sí, a la vuelta de vestuarios el encuentro se desmadró y se repartieron los papeles. El Barcelona amasó la pelota sin apenas peligro, el Madrid hizo una posesión inteligente, cada vez que la tenían creaban peligro.

De unos inconmensurables Isco y Kovacic, que se tuvo que retirar tocado, salía todo el fútbol del Rey de Europa. Pero de Marcelo salió el primer gol, que Piqué se encargó de meter en la portería de Ter Stegen. “Se queda” con la cara de pasmao. Así se podría definir el semblante del central catalán cuando se marcó en propia. Después, salió a escena el árbitro.

 

Sale Cristiano para el Madrid y el árbitro para el Barça

De Burgos Bengoechea es el nombre de la reacción azulgrana. Bueno, y Denis Suárez, que dio otro aire al equipo culé. En una de las internadas barcelonistas al área de Keylor, Suárez simuló un penalti y, oh sorpresa, el tal Bengoechea pitó pena máxima. Messi transformó y empate al marcador.

Pero salió Cristiano al campo, por un acertado Benzema, y a la tercera que tuvo volvió a poner al Madrid por delante. Un golazo por toda la escuadra que celebró con efusividad quitándose la camiseta. El árbitro le sacó la tarjeta de rigor, pero lo peor vino después.

En un choque con Umtiti en el área, que para ser justos no pareció penalti, el portugués cayó desequilibrado y De Burgos Bengoechea fue como un resorte, expoliado por una fuerza sobrenatural, a sacarle la segunda a CR7. Nadie lo entendió, ni el propio colegiado seguro… Pero ya estaba Asensio para quitarle la razón. Ni con expulsiones se puede parar la estela de la nace blanca. Y menos con Marco, que cada vez que debuta en una competición marca. Pues eso, Asensio puso el 1-3 y la vuelta en el Bernabéu será otro cuento.

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