Asensio y Benzema salvan el pase y la racha

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El Sevilla jugaba por dos proezas, a cual más difícil. La primera la tuvo en la mano y se la chafó Benzema en el minuto 93, y era quebrar la racha de invencible del Madrid. La segunda, lograr el pase a costa de eliminarnos de la Copa, la soñó por momentos. Hizo tal vez una de las partes más complicadas del guion: marcar pronto, en el minuto 9. Bueno en realidad el gol lo anotó Danilo. Lo de este chico empieza a ser un dolor de muelas. Hay jugadores que nacen predestinados a engrandecer la camiseta blanca y otros a los que les pesa. Danilo es de los segundos. Los mejores momentos del brasileño fueron en la segunda parte, cuando Carvajal saltó al campo y Danilo actuó de extremo poniendo un excelente par de servicios.

Los andaluces salieron con ganas, pero perdieron el fuelle tras el gol. Deberían pedir clases en Concha Espina de cómo seguir el decálogo de las remontadas. El Sánchez Pizjuán creía en ella, los jugadores un poco menos. Sampaoli planteó un partido sin centro del campo, de pase largo. Los blancos no estuvieron a veces acertados, sobre todo la espalda de los centrales. Casilla tuvo más trabajo del esperado, resuelto a duras penas, pues blocó muy pocos balones. Las ocasiones visitaron las dos áreas, pero el partido se fue al descanso con el solitario autogol.

 

Hagan sitio en sus videotecas

Lo mejor vino tras volver de la caseta. Asensio dejó una obra de arte para las videotecas (o el disco duro). Una carrera de 80 metros, más allá de lo que cubre un jugador box to box. Cogió en la frontal del área un balón rechazado de un córner, se hizo un autopase por la banda izquierda antes de cruzar la medular, se plantó en el área rival, salvó la tarascada de Vietto y metió el balón entre las piernas de Soria. Chapeau.

Cinco minutos después Escudero, el mejor jugador del cuadro hispalense, calcó la rosca de Sarabia del primer gol y Jovetic de volea lo mandó a las mallas. Pese al gol la eliminatoria parecía resuelta. Pero quedaba un lugar en la historia que no era un tema menor. Volvemos a la racha. El partido seguía efervescente, no en vano Undiano Mallenco sacó seis tarjetas en la segunda parte. Aunque cambiarán varios protagonistas dentro de tres días, ambos querían marcar territorio para la próxima cita.

El Sevilla creyó tener en la lona al conjunto morado con el gol de Iborra (3-1) en un mal ajuste defensivo de Marcelo y un despeje corto de Casilla. Quedaban 13 minutos y parecía que la racha de invictus blanca se iba a quedar 39. No contaban con la casta de nuestro equipo. Kranevitter empujó a Casemiro en el área y nos regalo un penalti. Sergio Ramos se marcó un panenka y reivindicó su nombre ante los maleducados biris a la vez que pedía caballerosamente perdón al resto del estadio que una vez fue su casa. El público no lo entendió así y se alineó con los malotes.

 

Otro minuto 93

La tensión copera se había jubilado, pero la emocional subió en la escala de decibelios. Los gritos con nuestro capitán terminaron convirtiéndose en aplausos con la segunda obra de arte madridista. Benzema, de espaldas, tocó de tacón un balón en la mediapunta sobre Marcelo que se la devolvió de la misma guisa. El francés, ya de cara, empezó a salvar zagueros con el balón cosido al pie hasta definir. La altura del francés no hizo el gol tan estético como los que pueda marcar Messi, pero fue igual de efectivo. La racha se salvó y titulares, banquillo y cuerpo técnico celebraron el hecho con la algarabía que se merecía.

En resumen, un partido que dignificó la Copa. Un alegato contra quienes quieren la competición a partido único. Contra aquellos que quieren hurtar, aunque esta vez estuviéramos en el bando que luchaba contra la proeza, de las remontadas heroicas. Un partido en el que las ocasiones deambularon sin mucho éxito de una portería a otra. Sí, sin mucho atino, porque aunque el encuentro acabó 3-3 pudo finalizar con el doble de tantos.

Y un apunte. Zidane jugó con fuego. Vale que dé descanso a ciertos jugadores en la ida, vale que hasta los tenga en el banquillo en el partido de vuelta. Pero dejarlos en casa ante un señor equipo como el Sevilla parece ya temerario. A lo mejor es pitoniso y presume que la próxima semana en cuartos tenga enfrente otro miura. Lo sabremos pronto. Ahora ya tiene el récord en solitario. El Barcelona ha quedado atrás.

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