Aperitivo de aliño en un día de homenaje y récord

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Zidane sigue dejando mensajes claros a la plantilla. La Liga es el objetivo número uno. Es obvio que todos queremos más y soñamos con el triplete. Pero en su magnífica planificación donde hay que poner la carne en el asador es en la principal competición doméstica. Así el francés sacó a toda la artillería, empezando por Cristiano Ronaldo, que de aperitivo ofreció, de manos de Gento, su cuarto balón de oro a la afición. El club le homenajeó con los anteriores jugadores que lo han tenido y han vestido de blanco. Kopa, Figo, Owen, Ronaldo y Figo vieron in situ el acto, mientras Cannavaro y Kaká dejaron mensajes emitidos por el videomarcador.

El encuentro se inició a la hora del aperitivo y el Madrid entró con ansia. Quiso resolver lo antes posible, para que no ocurrieran los agobios de recientes encuentros. El Granada, el peor equipo que ha pasado por el Bernabéu en mucho tiempo, no ofreció demasiados problemas. Espero en su campo para presionar, o algo parecido, porque mordiente tuvo poco. Los blancos se movieron a sus anchas y como un martillo pilón empezaron a caer los goles.

El primero fue obra de Isco, en su duelo con James por el puesto dejado por Bale y Lucas Vázquez. El malagueño se aprovechó de una presión iniciada por él mismo para rubricar la jugada del primer tanto. Un robo muy parecido al gol que abrió la eliminatoria ante el Sevilla. Luego fue Benzema, fiel a su cita contra el Granada, el que puso tierra de por medio al empujar, en fuera de juego, un rechace corto de Ocho a un tiro de Modric.

 

Ya sólo falta que marque Coentrao

El tercero fue obra de Cristiano con un cabezazo a placer en el área pequeña que puso rubrica a un servicio fenomenal de Marcelo. El lateral, que cumplía diez años de su debut, hizo una de sus jugadas tipo en el área y en la que Tito acabó por los suelos. Isco finiquitó el partido al embocar un servicio de Modric desde la derecha. Otra jugada nacida en la presión, obra de Cristiano Ronaldo, en la cueva rival. Y aún quedaba una hora por delante de partido.

El resto, como el pasado miércoles, tuvo poca historia. Casemiro se unió a la fiesta goleadora en una jugada nacida en el laboratorio de Zidane. Sorprendió a todos. James, casi desde el banderín del córner derecho del ataque blanco, puso un balón que terminó en el pie del mediocentro brasileño cerca de la cepa del segundo poste. Entre medias, las cuatro torres blancas (Varane, Nacho, Cristiano y Benzema) arrastraron al primero a la zaga nazarí. Casemiro se convierte así en el decimosexto jugador de la plantilla que marca en Liga. Y todos, excepto Coentrao, ya han visto puerta entre todas las competiciones.

El cambio de Marcelo, que se llevó una gran ovación, por Coentrao ponía sobre el tapete que el portugués se uniera a la fiesta anotadora. Pero no hubo lugar. Los últimos minutos pasaron entre aspavientos del insaciable Cristiano que buscaba con ahínco el segundo.

 

Con la mente ya en Sevilla

Por cierto, y para el inventario, queda que Bikandi Garrido finiquitó el encuentro tres segundos pasados los 90. Teniendo en cuenta que tras el descanso hubo cinco cambios, lo normal hubiera sido añadir dos minutos y medio. Pero todos los protagonistas, público incluido, hasta le agradecieron el recorte. Por muchos atracones navideños, ya era hora de comer. El trabajo estaba hecho, récord de 39 partidos invicto, que iguala al Barcelona de Luis Enrique. El jueves espera el, deseamos, trámite ante el Sevilla, el aperitivo antes del crucial encuentro del domingo ante el mismo rival y el mismo escenario.

 

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